Reflexión
La República Dominicana, desde el principio de los tiempos, alberga a un pueblo católico; y Dios constituye la esencia fundamental en el corazón de una patria forjada en la libertad, que ama y valora profundamente la vida.
El papa Francisco desde el principio de su pontificado predica ese amor por la vida desde Roma hasta los confines del mundo; y en sus más recientes oraciones lo tradujo planteando que era necesario salir de nosotros mismos para ir a la periferia, al encuentro de los más alejados, de los olvidados, de quienes necesitan comprensión, consuelo y ayuda.
En este periodo de Semana Santa, la reflexión de la prédica del papa debe llevarnos a redoblar nuestros valores, las precauciones y la reflexión en familia. No hay un tesoro mayor que ver a diario y que la familia nos vea, llenos de fe, de vida y con sueños para seguir perpetuándola junto a los seres queridos.
En ese orden se impone la prudencia, no importa dónde se vaya a disfrutar de este importante feriado desde el punto de vista religioso, lúdico, espiritual, idóneo para el esparcimiento sano.
Habrá tiempo para la reflexión religiosa, y para saber tomar todas las medidas de precaución para evitar accidentes lamentables. Todo eso se consigue con amor a la vida y una férrea prudencia.
