Red Capital de Parqueos
La capital dominicana lleva demasiado tiempo viviendo una guerra silenciosa por el parqueo. Una guerra pequeña en apariencia, pero profundamente dañina para la convivencia.
Se pelea por el frente de una casa, por la entrada de un edificio, por un espacio en la calle, por una acera ocupada, por la esquina, por la sombra y hasta por el derecho inventado de algunos a decidir quién se estaciona y quién no.
El problema del parqueo no puede seguir viéndose como una simple incomodidad urbana. Es un síntoma de una ciudad que creció más rápido que sus reglas, más rápido que su planificación y mucho más rápido que su capacidad de ordenar la vida diaria de la gente. Cada vehículo mal estacionado habla de una falla mayor. Habla de falta de autoridad, de alternativas, de incentivos y de una cultura urbana que todavía cree que el espacio público puede ser ocupado según la conveniencia individual.
Por eso ha llegado el momento de pensar en propuestas concretas, posibles y humanas. No basta con multar, ni con llevarse vehículos en grúas, ni con pintar contenes. La ciudad necesita una política integral de parqueo que combine autoridad, tecnología, incentivos y sentido común.
Esa propuesta puede llamarse Parqueo Capital, una estrategia municipal para organizar el estacionamiento, aprovechar espacios privados disponibles y premiar a quienes ayuden a reducir la presión vehicular en la ciudad.
Uno de sus componentes principales sería el Bono Parqueo Capital, dirigido a residentes de zonas con alta demanda de estacionamiento. La idea es sencilla. El ayuntamiento acuerda con plazas comerciales, supermercados, edificios privados, iglesias, clubes y parqueos existentes una tarifa preferencial para residentes registrados. El ciudadano paga una parte y el municipio incentiva otra, siempre bajo reglas claras, horarios definidos y controles tecnológicos.
Hay plazas que en la noche tienen decenas de espacios vacíos, mientras a pocos metros los vecinos se disputan la calle como si fuera un campo de batalla. ¿Por qué no permitir que esos espacios sean usados por residentes del entorno durante la noche? La ciudad ya tiene parte de la infraestructura. Lo que falta es inteligencia pública para conectar esa disponibilidad con la necesidad real de la gente.
Otro componente debe ser el Bono Transporte para servidores públicos. El Estado y los ayuntamientos deben comenzar dando el ejemplo. Si un empleado público deja su vehículo en casa y usa el metro, los corredores o rutas organizadas, debe recibir un incentivo. Puede ser una recarga mensual, un reconocimiento institucional o una compensación parcial vinculada al uso efectivo del transporte colectivo.
También debe incentivarse el vehículo compartido entre compañeros de trabajo. En muchas instituciones llegan cuatro empleados de una misma zona en cuatro vehículos diferentes. Eso es insostenible. Si varias personas se organizan para trasladarse juntas, deberían recibir beneficios como parqueo preferencial, descuentos o bonos de movilidad.
La ciudad también necesita parqueos disuasorios cerca de estaciones del metro, corredores y puntos estratégicos de conexión. El ciudadano podría dejar su vehículo en un espacio seguro y completar su viaje en transporte público. De esa manera evitamos que miles de carros entren cada día al centro de la capital buscando un parqueo que no existe.
Pero nada de esto funcionará sin una ordenanza municipal seria. Una ordenanza que cree el programa, defina beneficiarios, regule tarifas, establezca convenios, proteja al residente, fiscalice abusos y garantice transparencia. Santo Domingo no puede seguir administrando el caos.
Necesita pasar del desorden tolerado al orden inteligente. Parqueo Capital sería una señal de madurez urbana. Una forma de decirle al ciudadano que la ciudad puede ser más amable, pero también más exigente.