¿Recurrir a la OEA?

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Perdónenme los gobiernistas y los antigobiernistas. Pero resulta bastante deprimente eso de recurrir a la OEA para dilucidar y tratar de dirimir allí los asuntos electorales del país.

Si el gobierno dominicano (léase la JCE) tiene argumentos y pruebas para refutar las demandas de la oposición, pues que los publique con toda claridad, sin incurrir en las ambigüedades con que suele salpicar sus escritos.

Y si, por su parte, la oposición tiene argumentos y pruebas convincentes de la validez de sus reclamos, no solo afirmaciones como ha hecho hasta ahora, pues que los despliegue sin sofismas para poder convencer a los tribunales y a la población, en especial a los sectores pensantes del país.

Pero eso de ponerse en manos de la OEA porque “yo no perdí” o porque “yo gané”, es algo que solo podría lucirles a ciertos círculos que nunca han sido claros ni firmes en el celo patrio. Y que, en modo alguno, podría quedarles bien a quienes se han pasado la vida predicando la “virtud doméstica” como una deseable norma nacional que es vacuna contra el proverbial entreguismo de los politiqueros.

¿Por qué recurrir ante el órgano que bendijo la invasión yanqui de 1965?
¿Por qué recurrir ante el órgano cuya CIDH ha pretendido condenar a RD y le ha exigido cambiar sentencias, leyes y Constitución para complacer a sus amos?
¿Por qué recurrir ante el órgano cuyo Secretariado General, inclinado a la fusión con Haití, piensa y declara, maliciosamente, que “en una isla no pueden coexistir dos países”?
Tenemos que revisarnos, pues el caso electoral de Florida-2000 no fue puesto en manos de la OEA, sino que USA lo resolvió allá, soberanamente. Con aciertos o con errores pero soberanamente.
Y nosotros debemos fajarnos aquí a revisar nuestro caso hasta esclarecerlo y tomar, soberanamente, las medidas de lugar sin tener que ir fuera, y menos a la OEA. ¿O nos estamos volviendo locos?

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