Realidades políticas, embardunadas en un silogismo viciado

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Porque: “No se acosa al caballo en la subida,

Ni al amigo en la bajada”

Porque las aguas del

estanque estén quietas,

no creas que allí no hay

Cocodrilos.

Adagio Malayo.-

Comprender cada día menos. Todo da a entender que a medida que crecen sus arcas se les acorta la visión para ver lo que todos ven. En estos días ha venido a colación el mas o la más burda pose de honestidad y transparencia de la gran mayoría que han pululado en el ámbito político. Por un lado las sanguijuelas y parásitos que han encontrado bajo la falda de los políticos su manera de subsistencia, al menos temporal, mientras dure la campaña y por el otro, el respeto a la Omertá.

La ingeniosidad permanece inexistente para justificar las mil y una de las indelicadezas que a diario cometen estos personajes políticos que parecen vivir en el medioevo o en la época de los Templarios –por la armadura de impunidad que demuestran-, me parece. Por desgracia para nosotros, hemos asistido a la observación de la más indelicada, inmoral y descarada campaña que jamás habíamos visto, donde el poder y el dinero, principalmente, han sido utilizados cual si fuesen fusiles para acallar, intimidar y someter voluntades contra vientos y mareas.

El Poder, engreído y rencoroso, ante la poca calidad de la mercancía con que cuenta, se descantó por imponer un adefesio político que al menos, sin duda alguna, en algún lugar oscuro de nuestra historia política, ocupará un lugar privilegiado cuando se pasen las hojas con la intención de leer sobre corrupción y torpes argumentaciones a fin de justificar todas las acciones clásicas de una mafia o ganga barrial, la cual pretende presentarse como si fuesen caballos de pura sangre y no llegan siquiera a burro de carga.

En tanto esto ocurre, la lluvia cae con fuerza limpiando la atmosfera, desparramando agua que se lleva la basura, dejando la tierra abonada para nueva siembra, tal y como ocurrirá con este ventarrón político que ha minado los más elementales principios de vida que hasta este momento, tanto las costumbres como la filosofía, nos habían demostrado que eran buenas.

Que nadie se llame a engaños de que nos estamos refiriendo a la Junta Central Electoral ni mucho menos, más bien, nos estamos refiriendo a todos los estamentos del Estado, porque todos han actuado y actúan de igual manera, como esclavos de un Estado corrupto, inmoral y castigador. Ha sido tal la cantidad de billetes que ha corrido, que al pasar la corriente por el frente de muchas “lealtades”, construidas sobre débiles cimientos, han sido arrastradas por un aluvión de desechos que los han dejado al desnudo.

Es este, un Estado donde funcionarios que en apariencia no son políticos militantes, pero que si manejan todos los millones habidos y por haber, son designados para con ese poder avasallar a todos aquellos que de una u otra manera no comulgan con ellos o son ambivalentes, que no es lo mismo que ser neutral. Y esto que estamos padeciendo todavía es pasable para lo que nos espera, males estos basados y fundamentados en el odio de un personaje engreído y acomplejado, que al parecer le importa un bledo hasta donde la ira y prepotencia pueda hundir en los fiordos más profundos que puedan existir en este pedazo de tierra, la paz y el progreso de la Nación.

El profesor Adriano Miguel Tejada –aunque sé que ninguno de estos adefesio de políticos se dio por aludido- manifestó en uno de sus AM que: “Mal consejero el rencor, que nos impulsa a la venganza y que nos engaña al hacernos creer que el castigo al otro aliviará el pesar propio, sin reparar el propio daño que nos causamos” y a seguidas, -como le dijo un político español a otro-, “Si buscas venganza cava dos tumbas”. ¡Sí señor!

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