CARTAGENA, Colombia.-Cinco presidentes y altos dignatarios de Centroamérica, México, República Dominicana y Colombia abren el martes una cumbre de un día del llamado Grupo de Tuxtla de un día para discutir planes de cooperación regional y la posible legalización de la marihuana en California, Estados Unidos.
Aunque sin rechazar de plano esa legalización, que podría aprobarse en un referendum el 2 de noviembre, mandatarios de la región han señalado que representaría un mensaje contradictorio de Estados Unidos, que por años ha incentivado el combate a la droga, desembolsando miles de millones de dólares en ayuda con ese fin.
El presidente colombiano Juan Manuel Santos ha dicho que, en caso de aprobarse la legalización, se requeriría replantear todo el tema de la lucha antidrogas.
"Díganme, a ver, por favor, para tener alguna forma de explicar bien… ¿Cómo le digo yo a un campesino de mi país que si produce marihuana lo meto a la cárcel, cuando en el estado más rico de los Estados Unidos es legal producir, traficar con el y consumir el mismo producto?,", dijo Santos en una entrevista divulgada el domingo.
En la jornada, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, pareció coincidir: "Como mínimo, uno podría decir que es un mensaje contradictorio en la lucha antidrogas", dijo en una entrevista con la radio Caracol.
Por un lado "un estado populoso, que sin lugar a dudas generará una gran demanda en el consumo de marihuana…y por otro lado, una política del gobierno federal de los Estados Unidos que lo que ha venido haciendo es impulsar, de la mano de los países de la región, la persecución de la droga", agregó.
"Tendríamos ahí un desface que pondría en riesgo, sinceramente, la consistencia de la lucha antidrogas", aseguró la mandataria, quien llegó anoche para participar en la cumbre en esta ciudad del caribe colombiano.
El narcotráfico no es sólo una amenaza porque genera violencia, aseguró Chinchilla, sino que "devora las instituciones de la democracia desde el punto de vista de la amedrentación, desde el punto de vista de la corrupción".
"Centroamérica está perdiendo más vidas humanas en estos años por la violencia delincuencial, la violencia asociada al problema de las drogas y el narcotráfico, que el número de vidas que perdió durante los años de la guerra" en los 80.
"Si creemos que cada país haciendo lo suyo va a enfrentar exitosamente este problema, estamos muy equivocados", afirmó. Dijo que los éxitos de Colombia en el combate a las drogas han generado "un desplazamiento de bandas criminales, en primer término hacia México, que hoy sufre escenarios de violencia tan cruentos como los que Colombia quizá enfrentó en los años 80, o más cruentos aún, y en la medida que México también empieza a asestar algunos golpes fuertes, pues estas bandas criminales empiezan a desplazarse hacia Centroamérica".
Chinchilla dijo que su país no ha enfrentado una amenaza similar a la del narco, y descartó la posibilidad de crear un ejército, abolido hace 60 años.
"Sigo creyendo que hace muchísimo más un contingente de jueces, de policías y de fiscales comprometidos, honestos y bien entrenados, que cientos o miles de soldados combatiendo la droga", agregó.
También llegaron el lunes por la noche para participar en la cumbre los presidentes Felipe Calderón, de México; Porfirio Lobo, de Honduras, y Alvaro Colom, de Guatemala. El resto de naciones estarán representadas por sus vicepresidentes y cancilleres.
El llamado Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla surgió en 1991 en la localidad mexicana de ese nombre, como un intento de integración regional de México y Centroamérica. Colombia se unió en 2009. Actualmente el grupo lo integran Belice, Colombia, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, México, Panamá y República Dominicana.