Razones para rechazar el FMI
A raiz de las negociaciones que lleva a cabo el gobierno dominicano con funcionarios del FMI, es oportuno señalar algunas opiniones que sobre esta institucion financiera internacional tiene el premio Nobel de Economía 2001, el estadounidense Joseph Stiglitz:
El FMI fracaso en su misión principal de garantizar la estabilidad financiera global. A medida que el FMI elabora políticas para dar respuesta a las crisis, parece concentrarse más en salvar a los acreedores occidentales que en ayudar a los países en crisis y a su población. Hay dinero para sacar de apuros a los bancos occidentales pero no para proporcionar alimentos a quien está al borde de la inanición. Los países que se dejan guiar por el FMI no consiguen mantener un crecimiento sostenido, mientras que países como China, que siguieron su propio camino, han obtenido un éxito enorme. Análisis más profundos revelan el papel que desempeñan los fracasos, en las políticas económicas del FMI.1
Las políticas del FMI no logran estabilizar las economias; solo consiguen que estas sean todavía peor que si las cosas se hubieran hecho de otra manera como la teoría económica estándar ha predicho -. Quienes critican al FMI sostienen que sus políticas en realidad no se diseñaron para proteger a los países de la recesión, sino para proteger a los prestamistas; su objetivo es reconstruir de inmediato las reservas para que los acreedores internacionales puedan recibir sus pagos.
El Este asiático demostró el éxito de una trayectoria significativamente distinta a la del Consenso de Washington, con un papel para el Estado mucho más amplio que el papel minimalista que permitía el fundamentalismo de mercado. Mientras, Latinoamérica adoptaba las políticas del Consenso de Washington con más entusiasmo que cualquier otra región (el termino se acuño por primera vez en referencia a políticas recomendadas para esta región por el FMI). Si unimos los fracasos de Latinoamérica y los éxitos del Este asiático, estos proporcionan las mejores razones para rechazar el FMI.
Con las políticas del FMI el crecimiento no es sostenible, porque se basa en fuertes préstamos extranjeros y en privatizaciones que liquidan los bienes nacionales a favor de extranjeros y los beneficios correspondientes no se invierten – . Se produce un auge del consumo. El PIB aumenta, pero la riqueza nacional disminuye.2