Miércoles, 13 de noviembre, 2019 | 11:31 am

¿Ralentiza la economía?



Cuando se menciona que se ralentiza la economía significa que la misma ha dejado de crecer al ritmo que lo hacía previamente.

Tal expresión, que se ha hecho común en estos días cuando estudiosos y economistas hablan de la economía dominicana, se refiere a que las previsiones del crecimiento económico no se cumplirán acorde con las expectativas originales esbozadas por las diferentes autoridades públicas a principios de año.

¿Y porqué esta ralentización, y qué se está haciendo al efecto?

En primer lugar los indicios hasta la fecha expresan que las expectativas de crecimiento tal vez no se cumplan, pero aun no hay suficientes señales de que la disminución de nuestro crecimiento económico sea a niveles que causen pánico o mayores consecuencias.

Está también el hecho de la incertidumbre política frente al venidero torneo electoral, y tales posibilidades han contribuido a sacudir la confianza del consumidor, lo cual con facilidad puede derramarse sobre los sectores comerciales y productivos.

A esto le agregamos la nociva campaña publicitaria que recibe el país sobre su sector turístico, y además las consecuencias de la creciente violencia e inseguridad, lo cual ha venido a empeorarse con hechos recientes harto conocidos.

La primera y más importante reacción ha venido de parte de la autoridad monetaria, la cual no vaciló en renovar las facilidades crediticias que dispuso en 2013 sobre la base de liberación de encaje para créditos selectivos previamente determinados, a plazos de seis años y a tasas de interés subsidiadas.

Estas fueron complementadas con una reducción en su tasa de referencia y nuevas facilidades a constructores.

Sin embargo estas acciones tienen que complementarse con otras que necesariamente no competen al área económica, sino a la clase política, el Gobierno y al Congreso.

Ojalá estos últimos valoricen la importancia de continuar el actual ritmo de crecimiento de la economía y que el mismo no sea sacrificado por apetencias innecesarias.

Frederich Bergés

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