Radhamés tenía razón y el país sufre

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Radhamés Segura es ingeniero de profesión y político por vocación.

Le conocí como contratista privado en instalaciones eléctricas de proyectos y parques industriales.

Posteriormente, colaboré profesionalmente con él durante su gestión al frente del sistema eléctrico público.

En las semanas anteriores a su remoción de la presidencia ejecutiva del consorcio eléctrico público participamos en un nuevo diagnóstico del sistema interconectado nacional.

Este esfuerzo venía en contraparte a dictámenes de organismos financieros internacionales, cuyos técnicos evidenciaban al igual que hoy, preferencias por determinados intereses de algunos actores del sistema, en detrimento del país.

Lamentablemente, el país está pagando el precio de no haber implementado sus soluciones al hoyo negro en que nos sumerge cada día más la situación actual.

Radhamés entendió los intereses económicos y políticos que andan tras los generadores y el negocio eléctrico; no tan sólo por la defensa que mantienen de privilegios que les otorga el cuestionado Acuerdo de Madrid, sino también por ese empeño rentista de sus operaciones.

Hoy vemos que apagan plantas alegando bajo nivel de combustibles. Y el país sufre.

Así también se esforzó por construir el gaseoducto a San Pedro de Macorís y la gasificación de la planta eléctrica CESPM de 300 Mw, por la cual se pagan casi 5 millones de dólares mensuales por mantenerla apagada.

Han pasado casi 2 años y CESPM aún permanece fuera del sistema, encendida sólo en momentos de crisis debido a sus enormes gastos de operación. Y el país sufre.

Radhamés pregonaba que con el crecimiento económico el ingreso de nuevas actividades mineras, la falta de inversión privada en generación y la creciente ineficiencia del parque energético se requieren nuevas plantas eléctricas que adicionen al menos entre 1,500 y 1,800 Mw, producidos con carbón y gas.

Se anuncian ahora plantas de la India y de Brasil, pero a casi 2 años de su salida de la CDE, sólo se han agregado unos pírricos Mw al sistema. Y el país sufre.

Y así podíamos seguir con una interminable lista, cuya intención no es ni defender y menos aún ofender.

Es sólo cuestión de apreciar que continúa el hoyo negro, de que nos quitemos por una y todas el velo de creer que todo lo anterior era negativo y de tomar decisiones, para que el país deje de sufrir las consecuencias de esta calamidad nacional.

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