Radar Deportivo
O to toro, o to vaca
El béisbol profesional en RD, históricamente, ha sido definido como el mejor negocio del mundo, debido a que ha estado exento del pago de los impuestos.
Mientras todas las demás actividades comerciales tienen que pagar religiosamente todos y cada uno de los tributos, al país se le ha querido hacer ver que si se les aplican al béisbol esta actividad podría ir al colapso.
Y lo que es peor, desde hace años se ha montado una soberbia campaña mediática de que sería un crimen por parte de las autoridades obligar a los equipos a pagar los impuestos correspondientes de las múltiples actividades comerciales que llevan a cabo durante el desarrollo del torneo. No es justo, bajo ningún concepto, obtener todos los beneficios que logran sin desembolsar un centavo. En momentos en que la población está exasperada de los tantos impuestos que tiene encima, hasta para adquirir una pasta de jabón de cuaba, no es posible que un negocio que genera ganancias multimillonarias esté libre de impuestos.
La campaña que han montado los equipos desde hace años llegó al extremo de querer hacerle ver a los dominicanos de que si los torneos no se realizaban el país estaría expuesto a una catástrofe. Esa situación fue tan así, que la Liga de Béisbol, durante el gobierno de Salvador Jorge Blanco, se sublevó de tan mala manera que hubo que eliminarla por decreto para detener la soberbia con que actuaban muchos de sus directivos. Si usted y yo pagamos religiosamente los impuestos, con más razón deben hacerlo los equipos de béisbol profesional, que generan muchos millones.
Exigir a los equipos que reparen los estadios que usufrutúan, es sencillamente un acto de justicia, aunque su aplicación aquí es sencillamente medalaganaria desde hace muchos años.
Aquí o pagamos todos o seguimos como perros por su casa, donde todo es posible cuando se tiene una cuota de poder político, social o económico.
