Radar Deportivo
Es hora de parar tantos inventos
A nadie debe sorprender en lo más mínimo la eliminación de la selección nacional de baloncesto en el Premundial, a pesar de los tantos vaticinios que la colocaban entre las dos con más posibilidades de alzarse con el oro.
Las muchas expectativas hicieron que los dominicanos se metieran entre ceja y ceja la idea de que contábamos con un conjunto que podía disponer con facilidad de cualquier rival.
Sin embargo, no se contaba con el mosquillo que desde hace varias décadas persigue a los equipos nacionales de baloncesto en competencias internacionales. Nadie puede poner en duda que se cuenta con jugadores de primer orden en términos individuales, pero no se puede pedir más de lo que hacen.
Estos no son un conjunto como tal, son una especie de ven tú con mucho parecido a las orquestas y combos que se integraban con músicos que deambulaban por sus alrededores para ir a tocar fiestas en los sectores populares o pueblos del interior. Si el que fungía como director no conocía a los músicos, todo resultaba un desastre y en algunos casos sus interpretaciones eran tan malas que el público los hacía salir corriendo. Ese caso podría no ser tan elocuente, pero tiene mucho parecido a lo que ha sucedido con la selección nacional, dirigida por un buen técnico, pero desconocedor de las condiciones y cualidades de sus integrantes, lo que motivó a que realizara en la marcha una serie de inventos que no resultaron.
Esta experiencia debe servir de una vez y para siempre de que no se invente.
Ahora, tras no poder ir al Mundial por triunfos propios, se busca por todos los medios obtener una especie de limosna, mediante la obtención de una invitación. Si en el Premundial no se pudo, mucho menos se logrará en el Mundial, y el costo de preparación del equipo debe estar en por lo menos 35 millones de pesos.
