Radar Deportivo
¿Se desvirtúa el deporte?
No hay estadísticas exactas, pero el deporte debe estar entre las tres industrias más prósperas del mundo.
Las cifras que maneja la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) son sencillamente extraordinarias, al punto que los expertos en materia económica se atreven a afirmar que sus fondos son superiores a los que posee en la actualidad la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Otras disciplinas como el baloncesto, béisbol, voleibol, boxeo, golf, tenis, automovilismo, hipismo y fútbol americano, jockey sobre hielo, por solo citar algunos, son verdaderas canteras de miles de millones de dólares.
El manejo exuberante de dinero ha hecho que como decían nuestros padres se haya perdido por completo el amor genuino por los deportes, es decir, se exterminó por completo lo que llamaban el deporte romántico, donde quienes lo practicaban tenían que costear sus gastos.
Esa es la razón por la que ya los héroes de los equipos son transitorios, debido a que las organizaciones no retienen a hombres que en un momento importante de una franquicia le dieron uno o varios campeonatos.
El ejemplo más palpable y reciente ocurre en la actualidad con los Yanquis de Nueva York, que dejarán ir al mercado de agentes libres a los jardineros Hideki Matsui y Johnny Damon y al veterano lanzador zurdo Andy Pettitte, quienes fueron motores de primer orden en la maquinaria que le brindó su título 37. El deporte seguirá siendo una máquina de fabricar dinero, pero cada vez más alejada de las verdaderas raíces que dieron origen a esa actividad.