Radar Deportivo
El jefe del sindicato quiere ser gracioso
Al sindicato de jugadores de Grandes Ligas le luce muy poco estar denunciando a estas alturas que investigan un posible boicot de los dueños de equipos para no contratar a Sammy Sosa y a Barry Bonds.
Es de muy mal gusto, y mucho más para los afectados, que sea ahora, cuando ambos jugadores están en retiro, que se exponga en público ese tema.
El sindicato de jugadores debió afrontar ese caso cuando era un secreto a voces que los dueños de equipos estaban al unísono para sacar a ambos jugadores definitivamente del negocio.
Lo más curioso del caso es que el sindicato siempre guardó silencio cómplice, lo que demuestra que en el seno del mismo coexisten intereses encontrados.
Michael Weiner, actual presidente de esa organización, sabe perfectamente que su predecesor Michael Ferh no era tan fiero como pintaba.
Aunque ahora se habla de la posibilidad de realizar una demanda por conspiración, ya es demasiado tarde para querer ablandar habichuelas.
El sindicato actuó con temor debido a las pruebas casi irrefutables de que ambos jugadores habían cometido graves infracciones, y no tenía la intención de que se le viera como un ente de apoyo a esas supuestas anomalías.
Asimismo, tampoco el sindicato comandado por Weiner ha mostrado el más mínimo interés en evitar que salieran a la luz pública los nombres de los jugadores involucrados en el consumo de sustancias prohibidas.
La declaración del jefe del sindicato, producidas el pasado lunes en la República Dominicana, es una bonita forma de dejar entre nosotros una buena impresión. Así de simple, pero del dicho al hecho hay mucho trecho.
RADAR. En Santiago, no hay quien hable de pelota, después que las Águilas quedaron descartadas. Parece que van a volar muchas cabezas.