Querido Miguel

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A ver como ordenamos la casa ahora…
Un abrazo a todos.

Pocas veces en mi vida he escrito algo que no sea necesario. Confío en tu buen juicio; pero me siento obligado a hacerlo, creo que refuerza una idea que germinará.

Resulta que luego del desenlace de la convención, como es lógico, estás molesto. Créeme, yo también lo estaría, pues tanto esfuerzo y, por supuesto, dinero, para finalmente no lograr la candidatura, hacen “descalentar” a cualquiera.

Miguel, no fuiste el primero, ni serás el último al que le pase esto. Pero sabes qué? Aunque parezca un deseo de “buscarte el lado”, resulta que tú también ganaste. En cada rincón de nuestro país ya saben quién es Miguel. No importa el proyecto político en que te embarques, ya tienes la mitad del camino hecho. Todo el país sabe quién es Miguel.

Te doy otro dato; entre tus contemporáneos no hay nadie mejor posicionado que tú. Aún habiendo “perdido” y salvo que los incas tengan razón, la lógica indica que contigo, habrá que “hablar inglés” de ahora en adelante pues consolidaste una maquinaria con la que hay que contar si se quiere tomar el poder. Por eso, me atrevo a decirte que te lleves de lo que TÚ piensas y no de lo que algunos te dicen.

En todos los proyectos políticos hay personas que uno les toma afecto, que les agradece, pero muchos de ellos no lo merecen; están ahí porque pueden sacar algo de ti, no porque hay una verdadera vocación de servicio o menos aún, compromiso social. De más está decirte que ésos no son perredeístas.

Creo que escuchar a mi amigo Neney te ayudará.

Creo que la prudencia y silencio de Víctor, aun le quieran restar mérito partidario ayudan a la causa que debes perseguir.

Creo que Maximín ha sido muy ponderado en sus enfoques.

Miguel, nadie más combativa y fiera que Janet, y observa el temple político que exhibe.

Todos tienen un elemento común: son perredeístas, están hoy y estarán mañana defendiendo el jacho prendío.

Las otras campanas no son más que aves de paso, siempre agitarán la confrontación, pues están apegados a ti como instrumento para su provecho y no al partido, como herramienta de consolidación de un país más próspero y justo.

Compañero Presidente del Partido, puede escribirlo, ésos, mañana, estarán donde su ambición los lleve; asumir su consejo en esta coyuntura es premiar al oportunismo.

El futuro del Partido Revolucionario Dominicano no puede ser decidido ni por el brillante economista autoproclamado ignorante político, ni por aquella que osa proponer trazar la raya de Pizarro entendiendo que cargarle la cartera a doña Angelita es un mérito partidario.

Esos no son nuestros aliados, ésos no nos ayudarán a gobernar, ésos no son perredeístas.

ESOS NO LLORARON A PEÑA GOMEZ, querido Miguel.

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El Día

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