¿Qué tal si creamos paz?
Una franja importante de seres humanos tiene como gran aspiración vivir en tranquilidad.
Existe otra franja que subordina esa tranquilidad, pues su aspiración principal se basa en la acumulación de dinero. Son los que entienden que el dinero lo compra todo, incluyendo la tranquilidad.
Esas posiciones incluso se reflejan hasta en parámetros económicos que son utilizados mundialmente. No hay que ser economista, sólo hay que echar un vistazo a los indicadores que sirven de base a instrumentos como el producto interno bruto (PIB) y los que sirven de base para la felicidad bruta interna (FBI) y el índice de progreso real (IPR).
Un simple vistazo a las tres conlleva delimitar inmediatamente las dos últimas (FBI e IPR) del PBI, pues estos indicadores toman más en cuenta al ser humano. En definitiva, y aunque pareciera acomodaticio, lo que plantean es aquello de primero la gente.
Específicamente, en el caso del IPR, priorizan el bienestar, y me refiero al mental, al psicológico, en contraposición al consumo, tomando en cuenta, entre otras cosas, el impacto ambiental, el agotamiento de los recursos naturales, los delitos, divorcios, gastos de enfermedad, incluso, hasta las horas libres de que se dispone en un país, entre otros focos de estudio.
Ahora bien, los parámetros más críticos que pude observar fueron el de distribución de renta, y el de dependencia de la deuda externa. ¿Ustedes se imaginan medir eso en República Dominicana? Con la desigualdad social que se fomentó en los últimos años y con la francachela de préstamos que el funesto Leonel Fernández autorizó, quedaríamos sumamente mal parados.
Pero en fin, ¿a qué viene todo lo anterior?, es evidente que pronto nos enfrentaremos a necesarios ajustes y, en consecuencia, podría ser que en términos de dinero nos estanquemos. ¿Por qué no concentrarnos, entonces, en hacer un poco más fácil el día a día de cada dominicano?
Qué tal si el estado, que quizás estará restringido en sus inversiones, se ocupa de cosas como:
A) Ser drástico con los ruidos
B) Eliminar los pedigüeños en las esquinas
C) Hacer respetar implacablemente la ley 241 sobre tránsito de vehículos de motor
D) Prohibir los buscones en oficinas públicas y alrededores
E) Perseguir el macuteo policial
Estas son apenas algunas de las cosas que me vienen a la mente de cientos de cosas que harían nuestra vida más civilizada, más acorde con los parámetros que guían un buen IPR.
Ojalá los think tank del gobierno reparen en que, avecinándose tormenta, podría asomarse sol si apenas se pone un poco de algo que hasta ahora el presidente Medina ha demostrado: voluntad y con ello ¿qué tal si creamos paz?