¡Qué siga la fiesta!
Cuando usted dispone de poco dinero y tiene muchos problemas por delante, lo lógico y sensato es que establezca un orden de prioridades y comience por hacerle frente a los más urgentes, dejando para último todo lo superfluo o de mero entretenimiento, si es que el dinerito le alcanza.
No sucede así en la República Dominicana de nuestros amores. Pruebas al canto: mientras la Secretaría de Educación Superior anuncia que disminuirá el número de becas nacionales e internacionales para el año 2010 por falta de recursos económicos, el Gobierno destinará sumas millonarias a festividades y celebraciones navideñas.
No estamos inventando nada, pues según anuncios oficiales aparecidos en la página web del Gobierno, más de mil millones de pesos serán invertidos en fundas y cajas con ingredientes para la cena de Navidad.
Podrán esgrimirse argumentos muy tiernos para tratar de justificar este proceder, pero no lo suficientemente convincentes como para validar una acción de tal naturaleza cuando, por falta de dinero, padecemos de tantas carencias y llevamos sobre nuestros hombros tantos problemas fundamentales sin resolver.
Pero estamos conscientes de que predicamos en el desierto. Entonces, ¡qué siga la fiesta!