Las inyecciones de relleno en el pene, utilizadas principalmente con fines estéticos para aumentar su grosor, pueden provocar complicaciones que van desde inflamación, dolor y hematomas hasta infecciones, deformidades, fibrosis y daño de los tejidos.
El doctor Isaac Dinzey, urólogo de la Clínica Profamilia Evangelina Rodríguez (Profamilia), explicó que los riesgos dependen de la sustancia utilizada, la técnica empleada y las condiciones en las que se realiza el procedimiento.
Entre las complicaciones pueden aparecer nódulos, granulomas, migración del material inyectado, alteraciones de la piel y abscesos.
En los casos más graves puede producirse compromiso vascular, isquemia y necrosis, es decir, daño o muerte de los tejidos por una reducción del flujo sanguíneo.
El especialista también llamó la atención sobre los posibles efectos en la vida sexual.
El proceso inflamatorio o la fibrosis pueden disminuir la elasticidad de los tejidos, provocar dolor durante la erección y alterar la sensibilidad.
Una deformidad o un dolor persistente también puede dificultar las relaciones sexuales y afectar la satisfacción del paciente.
Sustancias que pueden resultar peligrosas
Dinzey explicó que para aumentar el grosor del pene se han utilizado sustancias reabsorbibles, como el ácido hialurónico, así como otros materiales permanentes o de larga duración.
Sin embargo, advirtió especialmente sobre la aplicación de sustancias que no han sido diseñadas para ser utilizadas como implantes en el pene, entre ellas silicona líquida, aceites minerales y parafina.
Estos productos pueden provocar reacciones inflamatorias crónicas, granulomas, fibrosis, deformidades, infecciones y necrosis.
Una de las principales preocupaciones es que las complicaciones no siempre aparecen de inmediato.
“Una sustancia que inicialmente produzca un resultado estético aparentemente bueno puede generar complicaciones meses o incluso años después”, explicó el urólogo.
¿Cuándo buscar ayuda médica?
Luego de una inyección de relleno puede presentarse cierto grado de inflamación y sensibilidad. Sin embargo, existen síntomas que deben ser considerados señales de alarma.
Entre ellos figuran dolor intenso o que aumenta progresivamente, inflamación significativa, enrojecimiento que se extiende, calor en la zona, secreción, pus, fiebre, pérdida de sensibilidad y dificultad para orinar.
También requieren atención médica los cambios de coloración de la piel, especialmente cuando aparecen áreas violáceas o negras, así como una deformidad considerable, endurecimiento progresivo o dolor asociado con la erección.
Ante signos de infección o problemas en la circulación sanguínea, Dinzey recomienda buscar evaluación médica sin esperar que la situación se resuelva por sí sola.
El especialista insistió además en que aumentar el tamaño del pene no garantiza una mejor función sexual.
Por ello, recomendó que cualquier persona interesada en estos procedimientos conozca exactamente qué sustancia será utilizada, verifique las credenciales del profesional y se asegure de que la intervención se realice en condiciones médicas adecuadas.
“El objetivo no debería ser solamente conseguir un pene más grande, sino preservar la función sexual, la sensibilidad, la calidad de la erección y la satisfacción del paciente”, sostuvo.
leídas