¿Qué pasó?
A pesar de la importancia y las quejas, protestas y cuestionamientos que desató la aprobada reforma fiscal, muchos legisladores asumieron la sesión de ayer como algo normal, es decir, que en todo momento se mantuvieron distraídos y hasta en comunicaciones vía sus aparatos electrónicos, mientras afuera del Congreso había representantes de organizaciones populares y sociales que demandaban de ellos una atención especial para que ese proyecto no fuera sancionado como lo hizo el Senado de la República.
Lo que hay
Se informó que muchos diputados van a las sesiones, pero que muchas veces no se dan por enterados de lo que han aprobado o discutido. Muchas veces también el presidente de la Cámara, Abel Martínez, tiene que llamarlos a la atención para mantener el protocolo y la disciplina.
Parece que esto mismo sucedió ayer, sin importar que el proyecto de reforma fiscal no era una iniciativa cualquiera, que desató total rechazo en sectores representativos de la sociedad, incluidos los empresarios, que advierten sobre las alegadas repercusiones negativas de esta pieza.
