José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

¿Estamos viviendo la transmutación del decimonónico excepcionalismo estadounidense, de un faro idealista a un pragmatismo transaccional y feroz? La sentencia criolla “papeleta mató a menudo” resume cómo la geopolítica de viejos principios ha sido desplazada por los aranceles intempestivos como castigo político.

Me he preguntado si el tuétano del debate es una disyuntiva existencial. La destrucción creativa de Schumpeter exige que de las cenizas de lo viejo surja algo más eficiente. Trump dice que el orden de la posguerra (OTAN, libre comercio) era obsoleto y costaba demasiado al ciudadano común; su disrupción —rotura o interrupción brusca— es el remedio necesario.

Sus críticos ven una erosión institucional irreversible. Sustituir alianzas previsibles por la volatilidad del golpe de efecto genera incertidumbre y fragilidad global, rompe cadenas de suministro y debilita la seguridad. Si fuese el guion de una película, la banda sonora para uno u otro desenlace sería una metáfora asigún cada extremo: algún bodrio de Tokischa u Omega para representar la victoria de la disrupción irreverente.

La política bailada a un ritmo callejero, caótico y sin filtros. La validación de que las masas dizque prefieren el ruido que rompe lo tradicional. O alternativamente, el Dies Irae de Verdi, como apropiado réquiem por la pax americana, con la perdida prosperidad y viabilidad democrática de los mejores aliados de Washington. Un coro dramático y apocalíptico que marca la extinción de la diplomacia de guante blanco y los consensos globales. Los dominicanos estamos “salaos”, entre Scilla y Caribdis. Saltamos del sartén de un Biden despistado que nos ninguneó, al fuego de Trump que achicharra con la fuerza de sus hechos.

El veredicto final sobre si el actual viacrucis que nos imponen los americanos resultará una genialidad schumpeteriana o una demoledora desgracia histórica lo dirán los mercados y los votantes (allá y aquí) en los próximos dos años. Mientras tanto, ¡fiesta y mañana gallos!

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.