¿Qué nos ha dejado la minería?

Claudio Caamaño Vélez.
Claudio Caamaño Vélez

No es que la población dominicana no crea en Gold Quest, que quizás tiene la mejor intención. Los dominicanos no creemos en la minería, y no por capricho, sino por realidades. Estamos llenos de testimonios de cómo, lejos de traer desarrollo y bienestar, la minería genera atraso, dependencia y contaminación. Así lo reflejan la explotación de bauxita en Pedernales, de oro en Cotuí y de níquel en Bonao, por poner algunos ejemplos.

Estas explotaciones, en más de 50 años, han provocado grandes pasivos ambientales sin un impacto en el bienestar de las comunidades. Provocando en el mejor de los casos una dependencia económica, debilitando otros sectores productivos.

Si no fuera por la férrea lucha del pueblo, loma Miranda estuviera siento convertida en un paisaje apocalíptico, como lo están otras montañas de la zona.

Ahora el pueblo nuevamente ha tenido que pararse en dos patas en San Juan. Y por lo pronto la lucha tuvo resultados.
¿Ustedes creen que a la gente le gusta protestar, sacrificando tiempo y recursos, arriesgando su seguridad y en muchos casos su fuente de ingresos? Claro que no. Pero cuando no hay otra forma, esa es la forma.

Las instituciones dominicanas han mostrado debilidad para actuar con imparcialidad y apego a los intereses del pueblo. Sobre todo, cuando están involucradas grandes corporaciones y mucho dinero. Por eso, debemos entender a quienes no creen en las instituciones, y prefieren las calles como escenario de lucha… De lucha pacífica, pero determinada.

Quienes deben su ascenso al poder a la lucha del pueblo en las calles (Marcha Verde, Plaza de la Bandera, etc.) no deberían desmeritar la legitimidad y el derecho que tienen los dominicanos de llevar sus luchas más allá de lo “institucional”.

El pueblo de San Juan, y el pueblo dominicano, dijo no a la minería. Dijo que prefiere apostar por la agricultura. Lo dijo con responsabilidad, con valentía y con plena convicción de la razón de su causa.