¿Qué lo impide?

¿Qué impide que la agropecuaria sea un pilar importante para el desarrollo de la República Dominicana? ¿Cuáles factores inciden para que esto no suceda y el país se convierta en un exportador estratégico para algunos países de la región?

Hay discursos que merecen una reflexión profunda. Ayuda que miremos hacia nuestro pasado inmediato. Eso nos ayudaría a encontrar algunas respuestas, a raíz del discurso del ministro dominicano de Economía y Desarrollo en el marco de un evento sobre agropecuaria hecho en Canadá.

Hay algunos sectores que sustituyeron la agropecuaria y hoy sustentan enfáticamente nuestra economía. Nadie puede concebir a la República Dominicana sin las inversiones y los inversionistas de las zonas francas, del turismo, empresas de importación y servicios; sectores que gozan de preferencias arancelarias.

El tema, tratándose de un país que tenía una envidiable economía agrícola, es digno de tratarse aquí, con los protagonistas e inversionistas rurales, sobre todo de aquellos que hoy mantienen sus esperanzas en el cultivo de la tierra, y que promueven la siembra de rubros como la caña para la producción de azúcar, guineos para el consumo y la exportación, así como tabaco, café, algodón y cacao.

El ministro de Planificación no puede tener todas las respuestas, pero puede incidir en plantear algunos incentivos que dependen de su cartera para que aprovechemos algunos acuerdos comerciales e impulsemos con voluntad inversiones en el área agropecuaria.