¡Qué león!

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Todo aquel que tiene un corazón noble y bondadoso se rige bajo el principio de que no se trata simplemente de dar, sino que lo admirable es dar hasta que duela.

Por eso, que el Estado dominicano haya prometido y cumplido con la entrega de una universidad en Haití, mientras en nuestro país cierran las extensiones de la UASD de Samaná y San Pedro de Macorís, completan gráficamente la expresión, pues ciertamente estamos dando lo que necesitamos.

Ahora, si bien no es agradable, podríamos hablar de que es un gesto loable, lástima que no todo lo que brilla es oro.

Resulta que la universidad donada por el Estado dominicano, según he escuchado y no he leído ningún desmentido, fue asignada de grado a grado para ser construida por el Señor Félix Bautista, quien si bien tiene derecho a trabajar es el personaje más oscuro del presente gobierno y además figura de primer orden mencionada en los más variados affaires políticos, desde vinculación con el narcotráfico hasta megacorrupción.

De hecho, ya se escuchan rumores de sobrevaluación del recinto construido, pero la verdad sea o no cierto, no pasará nada, pues si algo se ha logrado en este gobierno es que la corrupción sea un deporte nacional (según las cifras de los organismos internacionales).

La inauguración fue todo un espectáculo, provenientes de suelo dominicano había 28 helicópteros, y uno se pregunta, ¿era necesario ese despliegue de funcionarios con el consiguiente gasto?

La parte que realmente molesta de todo esto es que con el dinero de los dominicanos la universidad donada haya sido bautizada con el nombre de Henry Christophe, personaje que de acuerdo con reputados historiadores, ejecutó a cientos de habitantes de Moca y otros lugares en el siglo XIX.

Como si fuera poco, resulta que el auditorio de la universidad, el cual llevaba el nombre de Profesor Juan Bosch, con retrato incluido, fue desconocido por los haitianos y el retrato “apeado” sin mayores consideraciones.

En conclusión, y cortesía del afán de protagonismo del sepulturero de la educación dominicana (según cifras de organismos internacionales), la situación es la siguiente:

A) Erogamos de forma dudosa millones de pesos para construir fuera de

territorio dominicano una universidad.

B) Despilfarramos una cantidad considerable de recursos montando una suntuosa inauguración.

C) Aquellos a quienes les regalamos la universidad la designan con el nombre de alguien que derramó sangre en nuestro territorio.

D) A pesar de que se trata de un expresidente dominicano y fundador del partido donde milita el presidente de la República, eliminan el nombre del Profesor Juan Bosch del auditorio.

Ya estamos acostumbrados a que Leonel Fernández haga lo que le venga en gana (verbigracia incumplir con el 4 %), pero nunca pensamos que personificar la frase de que República Dominicana es el país del absurdo sería una de sus hazañas.

Era lo último que le faltaba al gobierno, hundidos como estamos en todos los órdenes localmente, ahora nos irrespetan internacionalmente.

¡Qué león!

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