Qué hay detrás del choque entre Abinader y Ortega que llevó a Nicaragua a cerrar su embajada en RD

  • El Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha explicado públicamente las razones específicas que motivaron el cierre de su representación diplomática en República Dominicana

Abinader y Ortega

SANTO DOMINGO.- Las relaciones diplomáticas entre República Dominicana y Nicaragua atraviesan uno de sus momentos más tensos en décadas a pesar de no tener disputas territoriales, comerciales ni migratorias.

El cierre de la Embajada de Nicaragua en Santo Domingo constituye el episodio más reciente de una confrontación que tiene en el centro en la democracia y el derecho de la oposición nicaragüense a competir por el poder.

El Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha explicado públicamente las razones específicas que motivaron el cierre de su representación diplomática en República Dominicana.

La Cancillería dominicana confirmó la decisión este miércoles y recordó que el pasado 23 de julio República Dominicana llamó a consultas a su embajadora en Nicaragua, Acsamary Guzmán Nina, y que desde entonces la misión diplomática dominicana en Managua permanece bajo la responsabilidad de un encargado de negocios interino.

El cierre nicaragüense ocurre casi siete semanas después de aquella decisión.

Ortega encendió la mecha

El origen inmediato del enfrentamiento se remonta al 19 de julio cuando durante la conmemoración del aniversario de la Revolución Sandinista, Daniel Ortega planteó que su gobierno no permitiría que mediante elecciones regresaran al poder sectores a los que responsabiliza de conspirar contra la revolución sandinista.
El Gobierno dominicano consideró esas declaraciones contrarias a principios esenciales de la democracia representativa y defendió el derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a sus autoridades.
El Gobierno nicaragüense rechazó las críticas dominicanas y utilizó expresiones como “voces vasallas y servidumbres vergonzosas” para referirse a quienes desde las instituciones dominicanas habían cuestionado las declaraciones de Ortega.
La controversia dejó entonces de ser una diferencia diplomática sobre Nicaragua y se convirtió en un enfrentamiento directo entre ambos gobiernos.
Abinader respondió retirando a su embajadora
El presidente Luis Abinader reaccionó defendiendo públicamente la posición dominicana.
“República Dominicana mantendrá firme su defensa de la democracia”, afirmó entonces el mandatario.
También sostuvo que el país continuaría defendiendo el derecho de los pueblos de América a elegir libremente a sus gobernantes.
El Gobierno decidió posteriormente llamar a consultas a su embajadora en Managua.
La medida no significó una ruptura de relaciones diplomáticas, pero constituyó una señal política de que República Dominicana reducía el nivel de su representación en Nicaragua como consecuencia directa de la confrontación.
En lugar de llamar a consultas a su representante o reducir el nivel de la misión, cerró su embajada en Santo Domingo.
Eso tampoco significa automáticamente que Nicaragua haya roto relaciones diplomáticas con República Dominicana.
Los dos países continúan formalmente relacionados y República Dominicana mantiene abierta su misión en Managua.
Pero la decisión coloca los vínculos bilaterales en uno de sus niveles más bajos en años.
Incluso el inmueble que ocupaba la misión nicaragüense en la calle Bohechio, en el Ensanche Julieta, fue colocado en alquiler después del cierre, lo que apunta a una decisión que va más allá de una suspensión momentánea de las operaciones.
¿Por qué Abinader entró en el conflicto?
Durante los últimos años, República Dominicana ha asumido posiciones críticas ante situaciones políticas de la región cuando entiende que están comprometidas las elecciones competitivas o la institucionalidad democrática.
Esa postura ha sido especialmente evidente frente a Venezuela y ahora frente a Nicaragua.
Para Managua, sin embargo, las críticas internacionales a su sistema político constituyen una forma de intervención en asuntos internos.
Abinader plantea que la celebración de elecciones libres constituye un principio democrático regional que puede ser defendido internacionalmente; Managua sostiene que la organización de su sistema político pertenece exclusivamente a la soberanía nicaragüense.
República Dominicana y Nicaragua establecieron formalmente relaciones diplomáticas en 1949, cuando los dos países estaban gobernados por dos de las figuras autoritarias más importantes de la historia latinoamericana del siglo XX como lo fueron Rafael Leónidas Trujillo y Anastasio Somoza García.
Los dos pertenecen al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y forman parte del tratado de libre comercio DR-CAFTA junto a Estados Unidos y otras naciones centroamericanas.

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