¿Qué hacer con esta violencia?
Tengo la costumbre de iniciar mi día post ejercicios con la lectura de los principales periódicos diarios del país, haciendo anotaciones y lectura comprensiva de los temas de mayor interés o curiosidad.
Los titulares repetitivos de la violencia que cunde sin reparos ahogan esa lectura.
Se asalta un coronel; un teniente asesina a uno confundido con el novio de su ex mujer; roban almacenes de pollo o un camión de la Philip Morris; asaltan al camión cargado de oro y plata, de Dios sabe dónde los han extraído; policías actúan en rebeldía a la disciplina y sus reglamentos; feminicidios abundan en la cotidianidad.
En medio de toda esta violencia de género, mucho de lo cual tiene sus orígenes en las drogas, nos llegó la visita de Janet Napolitano, zarina de la seguridad nacional norteamericana, seguramente precedida por un vuelo lleno de deportados de las cárceles de ese país, ávidos de enseñarnos las nuevas técnicas del asalto, robo y sicariato.
¿Y nosotros qué podemos hacer frente a esta delincuencia, que junto a la educación, la situación fiscal y al déficit energético se constituyen en los problemas verdaderamente importantes para el país?
Creemos que cualquier solución tiene que empezar por la educación. El reforzamiento de los valores humanos y el comportamiento cívico tienen que constituirse en jornada nacional.
Hay que empezar en el hogar, incluir las aulas, y apoyarse en todos los medios audiovisuales posibles. Tenemos que educarnos en la paz, la convivencia, y el diálogo.
La segunda jornada tiene que emprenderse en la creación y fomento del empleo, visto que muchas raíces del crimen tienen su origen en la desesperanza que produce el no poder proveer con qué resolver las necesidades básicas de un núcleo familiar.
Finalmente, las autoridades cívicas, policiales y de justicia deben cumplir el papel para el cual fueron creados. La indiferencia, irresponsabilidad y desidia es lo peor que nos puede suceder.