¿Qué hacer ante la autoridad desbocada?
Elegimos nuestros gobernantes para que gestionen el bienestar común. Aunque parezca obvio, el soberano nunca cede su poder, pues aunque delega la autoridad no renuncia al mismo.
Los graves atentados de los legisladores a la Constitución plantean un reto para el empoderamiento ciudadano eficaz.
Frente a autoridades que desconocen vulgarmente la Norma Fundamental, como instrumento de limitación del mando, necesitamos unir fuerzas para vencer la hipocresía democrática existente.
La estrategia inicia con el diagnóstico y análisis de la realidad de desenfreno legislativo y anulación de la opinión pública, de dispersión en varios trozos sin comunicación integradora, formando mundos interiores e independientes, pues ese vacío se llena con fuerza bruta y nos acerca al caos.
Para incidir políticamente sobre el futuro democrático deseable hace falta un proceso participativo que nos comprometa, ya que su legitimidad y grado de adhesión depende del nivel de participación de sus componentes y la capacidad de formar la opinión pública, como antídoto contra la fragmentación de nuestra sociedad.
Frente a los desmanes de los legisladores formar una cultura política debe ser una meta inmediata, lo cual supone: 1º. un sistema democrático funcional con un Estado respetuoso del Estado de derecho y que defina políticas públicas racionalmente y busque el apoyo ciudadano, y 2º.
La existencia de una conciencia colectiva de ciudadanía plena y que por tanto se considere con derecho a demandar y con el deber de aportar y proponer.
Como queremos vivir bien debemos ser políticamente activos, establecer una sociedad civil que haga realidad que el poder no es algo que se tiene, sino que se ejerce, provocando con ello los cambios que estimulan el aumento de la fuerza social y la disminución del poder individual, como el que ahora se impone.
Debemos además colaborar con nuestros conciudadanos, determinando colectivamente nuestro destino común.
Cuando la política no tiene contenidos y es prácticamente un espacio de ascensión social y de suma de poder por el poder mismo, debemos impulsar estrategias de concertación y convocatoria cívica, impulsando cambios en políticas públicas para resolver problemas, crear y fortalecer las organizaciones ciudadanas, los movimientos populares y las ONG.
Solo así lograremos vencer el poder abusador y tener un mejor futuro.