¿Qué esperamos?
El mismo presidente Leonel Fernández confesó que el narcotráfico ha desbordado a la República Dominicana. EL DÍA agrega que ha infiltrado de manera descarada las principales instituciones llamadas a combatir ese mal.
Las muestras de una y otra afirmación surgen diariamente, se manifiestan en las narices de todos.
Hay que querer tapar el sol con un dedo para no ver que José David Figueroa Agosto tenía fuertes vínculos con oficiales de la Policía Nacional y de la Dirección Nacional de Control de Drogas. Sin embargo, nadie ha sido detenido por eso.
La red de complicidad de ese narco permanece intacta. Sólo se ha mencionado al asesinado ex coronel José Amado González, pero la propia Policía ha sido incapaz de esclarecer ese caso.
La lista de asesinatos ha seguido creciendo, siendo la última víctima el propietario de la panadería La Francesa, como si fuera una limpieza de quienes pudieran delatar a otros implicados en ese sucio negocio. Resulta preocupante la falta de resultados en las investigaciones de estos crímenes.
Pero no sólo se trata de ese caso.
¿Ha dado alguien alguna explicación razonable de porqué la Dirección Nacional de Control de Drogas no molestó a Arturo del Tiempo Marqués cuando en noviembre pasado fue decomisado un cargamento de 935 kilos de cocaína consignado a una empresa de su propiedad en España? La respuesta es un rotundo no. Tuvieron los españoles que arrestarlo porque el supuesto inversionista siguió por sus fueros, pese a que la DNCD ya sabía a qué se dedicaba.
La cadena de complicidad oficial de Quirino Ernesto Paulino también se mantuvo en resguardo.
La lista de complicidades y negligencias es amplia.
Ya hasta droga decomisada se está perdiendo.
El Presidente de la República tiene razón cuando dice que el narcotráfico nos ha desbordado.
Ahora la pregunta obligatoria es: ¿qué esperamos?