Santo Domingo.- El adenocarcinoma pulmonar es un tipo de cáncer que se origina en células con características glandulares y puede presentarse tanto en personas fumadoras como en quienes nunca han consumido cigarrillos.
El diagnóstico del papa León XIV, confirmado tras una cirugía en la que le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho, ha despertado interés sobre las características de este tumor y las posibilidades de tratamiento.
La neumóloga Evangelina Soler, expresidenta de la Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax, explicó aspectos relacionados con el adenocarcinoma y otros tipos de cáncer pulmonar.
La especialista señaló que no todos los cánceres de pulmón están asociados al consumo de cigarrillos, aunque es importante precisar que el adenocarcinoma también puede desarrollarse en personas fumadoras.
El término carcinoma se utiliza para identificar un cáncer que se origina en determinadas células que recubren superficies y órganos del cuerpo. El adenocarcinoma es un subtipo que presenta características glandulares.
En el pulmón, este tumor se origina en células epiteliales con características glandulares y es uno de los tipos más frecuentes de cáncer pulmonar.
Durante una entrevista en Esto No Tiene Nombre, Soler abordó las características de este tipo de tumor al referirse al diagnóstico del pontífice. Su explicación permite introducir una distinción importante: el tipo de cáncer no determina por sí solo cuál fue su causa ni permite establecer el pronóstico de una persona.
¿Puede aparecer en personas que nunca han fumado?
Sí. Aunque el tabaquismo constituye el principal factor de riesgo del cáncer de pulmón, la enfermedad también se diagnostica en personas que nunca han fumado.
El adenocarcinoma es uno de los subtipos que se observa con frecuencia en este grupo. Sin embargo, no debe considerarse un cáncer exclusivo de los no fumadores.
Además del tabaco, existen otros factores asociados con el cáncer pulmonar, entre ellos la exposición al humo ajeno, al radón, al asbesto y a la contaminación del aire. La presencia de uno de estos factores no significa que una persona necesariamente desarrollará la enfermedad.
¿Cómo se diagnostica y se trata?
El diagnóstico requiere una evaluación médica que puede incluir estudios de imágenes y una biopsia para analizar el tejido y confirmar el tipo de tumor.
Después, los especialistas determinan la extensión de la enfermedad y evalúan si existe afectación de los ganglios linfáticos u otros órganos. Los resultados permiten establecer el tratamiento más adecuado.
Cuando el cáncer está localizado y puede extirparse, la cirugía es una de las opciones. Dependiendo de las características del tumor y de su etapa, también pueden utilizarse quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas.
En el caso del papa León XIV, el Vaticano informó que el examen del tejido durante la intervención confirmó el adenocarcinoma pulmonar. La cirugía se realizó el 13 de octubre de 2026 y consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho.
La confirmación del diagnóstico y la realización de la cirugía no permiten, por sí solas, afirmar que el pontífice está curado. Para determinar si necesita tratamiento adicional deben considerarse los resultados de los análisis posteriores y las decisiones de su equipo médico.