¿Que diría Confucio sobre la Inteligencia Artificial?

Antonio Ciriaco Cruz, economista
Antonio Ciriaco Cruz

La discusión sobre la inteligencia artificial (IA) suele plantearse en términos tecnológicos: qué empleos desaparecerán, cuánto aumentará la productividad o hasta dónde llegará la capacidad de las máquinas.

Sin embargo, detrás de estas preguntas existe otra más profunda: ¿qué relación queremos construir entre el ser humano y la tecnología?

La filosofía china ofrece una perspectiva particularmente interesante. El confucianismo entiende al individuo dentro de una red de relaciones familiares y sociales y concede especial importancia a la virtud, las responsabilidades y la armonía colectiva. La filosofía china clásica, en general, puso gran énfasis en cómo el individuo debía integrarse adecuadamente en un sistema social más amplio.

Desde esta perspectiva, la pregunta sobre la IA no sería solamente si una máquina puede superar intelectualmente al ser humano. Sería también: ¿contribuye esa tecnología a una sociedad más armoniosa y a mejores relaciones humanas?

El taoísmo agrega otra dimensión. Su principio de “wu wei”, entendido como una acción que evita la imposición y busca armonizarse con el curso natural de las cosas, invita a desconfiar tanto del dominio tecnológico ilimitado como del impulso de controlar todos los procesos mediante algoritmos.

Aquí aparece un contraste con ciertas corrientes occidentales. Buena parte del debate occidental contemporáneo enfatiza la autonomía individual, los derechos, la privacidad y los riesgos que una inteligencia superior podría representar para el ser humano. Algunas interpretaciones del pensamiento chino parten de una visión menos antropocéntrica y más relacional de la persona, la naturaleza y la sociedad.

Pero sería equivocado concluir que China “confía” en la IA mientras Occidente la “teme”. Pensadores chinos también han expresado preocupación por la pérdida de autonomía, libertad y sentido de la vida que podría acompañar a la automatización.

Quizás la gran contribución del pensamiento chino sea cambiar la pregunta. En lugar de preguntarnos únicamente qué tan inteligente puede llegar a ser una máquina, deberíamos preguntarnos qué clase de sociedad queremos construir con ella.

Sobre el autor

Antonio Ciriaco Cruz

Dr. Antonio Ciriaco Cruz, economista. Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD. Columnista de El Día.