¿Qué consumen localmente los dominicanos en las redes sociales?

  • La transformación fundamental operada por las redes sociales (más allá del canal) no radica en el objeto del consumo, sino en la diversificación y descentralización de los emisores, y en la intensidad de las interacciones

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Ciberataques.

Por: Julián A. Valdés R.

En su publicación del 1 de julio de 2026, Evidencias reportó que las cuentas activas de redes sociales geolocalizadas en República Dominicana superan los 7.9 millones. También destacó que TikTok, YouTube, Facebook e Instagram lideran el mercado local, y que los dominicanos dedican, en promedio, dos horas y media diarias a estas plataformas.

Pero, ¿qué tipo de contenido prefieren consumir y cuáles son sus cuentas favoritas?(1) He aquí lo que se desprende de los registros de la plataforma de análisis Heepsy correspondientes al mes de agosto de 2026.

TikTok y el valor de la interacción

La cuenta de TikTok geolocalizada en República Dominicana con mayor volumen de seguidores pertenece a MR ZEO, un cantante de música urbana y creador de contenido humorístico, que supera los 18 millones de usuarios.

Le sigue en orden de magnitud la cuenta de Jean Carlo MTB, con 16.7 millones de seguidores, un creador cuyo contenido evolucionó desde la mecánica y restauración de bicicletas hacia la comedia, la gastronomía criolla y la crónica de viajes. Las hermanas Kathe y Caro figuran en el quinto lugar del escalafón local, con sus videos jocosos; registran una audiencia activa (engagement) de 3.8% en agosto.

Plataforma TikTok
Plataforma TikTok en indonesia.

Esta cifra supera de manera significativa las tasas de MR ZEO (1.2%) y Jean Carlo MTB (0.2%), lo que se traduce en un volumen neto superior de interacciones.(2)

Instagram y YouTube: El reinado de la música urbana

El segmento dominicano de Instagram está dominado por figuras de la música urbana con proyección internacional: El Alfa, con 14.9 millones de seguidores, y Yailín La Más Viral, con 11.6 millones. Esta última tiene la cuenta femenina con mayor número de seguidores en el ecosistema local.(3) En términos de atención activa, en agosto de 2026 Yailín registró una tasa de engagement del 6.7%, una cifra que contrasta drásticamente con la de El Alfa, cuya audiencia activa se limitó al 0.3%.

¿Qué consumen localmente los dominicanos en las redes sociales?

En la plataforma YouTube, El Alfa lidera las cuentas locales con 11.4 millones de suscriptores, seguido por el canal Sigan Viendo con 11 millones. Dentro de las primeras cinco posiciones de este renglón, destaca el canal especializado en videojuegos RDjavi, el cual cosecha el indicador de interacción más elevado con un 1.9%.

Retados y retos

Los medios de comunicación tradicionales quedan cortos ante estas métricas de celebridades e influencers en las redes sociales. Un medio histórico como Listín Diario y la plataforma informativa Noticias SIN registran 2.5 millones y 2 millones de seguidores en Instagram respectivamente. No obstante, cabe señalar que superan a plataformas nativas digitales como Alofoke Radio, que suma 1.3 millones en la misma red.

Los políticos dominicanos tampoco logran competir en volumen de masas con los creadores de contenido. Figuras como Carolina Mejía, David Collado, Leonel Fernández, Margarita Cedeño y Omar Fernández promedian entre 500,000 y 600,000 seguidores en Instagram cada uno. Abel Martínez y Gonzalo Castillo registran los números más discretos entre las figuras presidenciales, con 392,000 y 193,000. Santiago Matías acumula 4 millones de seguidores, con engagement de 2.5% (unas 100,000 cuentas activas) pero, tenido hasta hace poco solo como influencer, enfrenta ahora el complejo reto de convertir esa audiencia digital en militancia política real.

En definitiva, los datos presentados sugieren una continuidad entre lo que los dominicanos buscan en las redes sociales y lo que antes buscaban exclusivamente en la radio y la televisión: entretenimiento (música, humor, estilos de vida) y algo de información. La transformación fundamental operada por las redes sociales (más allá del canal) no radica en el objeto del consumo, sino en la diversificación y descentralización de los emisores, y en la intensidad de las interacciones.

La expansión de emisores, disuelve el monopolio histórico de la palabra y democratiza la producción de narrativas, lo que debiera resultar favorable al pluralismo democrático. No obstante, prevalece la percepción de que esta proliferación abrió las puertas a contenidos de baja calidad estética y conceptual (y hasta vulgar). De ser así, ¿por qué el Estado no asume ya la tarea de regular los mercados digitales, como lo hace con los medios tradicionales?

Por otro lado, ¿no habrá llegado el momento de que las instituciones de educación superior trasciendan la crítica pasiva y asuman el fenómeno mediante el diseño de programas académicos orientados a la formación profesional en la creación de contenido e influencia digital? Existen precedentes en otros países

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