¿Puede hablarse de transformación policial cuando 9 de cada 10 destacamentos aún no han sido remodelados?

  • Después de años de reforma policial, la transformación física y operativa todavía no alcanza a la mayoría de los destacamentos del país.-

destacamento

Santo Domingo.- La reforma policial dominicana enfrenta una pregunta difícil de esquivar: ¿cómo puede hablarse de una transformación profunda de la Policía Nacional cuando cerca de nueve de cada 10 destacamentos del país todavía no han sido remodelados?

La interrogante surge a partir de un levantamiento técnico realizado por Josefina Reynoso, directora del Centro de Estudios de Seguridad y Defensa (CESEDE), incluido en su boletín Pulso No. 2, que identifica 724 destacamentos policiales en República Dominicana.

Según sus datos, menos del 13.8 % habría sido objeto de remodelación, mientras aproximadamente 86.2 % permanece sin intervención de este tipo.

El dato no constituye, por sí solo, una evaluación integral de la reforma policial. Pero sí revela una brecha concreta entre el alcance que el Gobierno atribuye al proceso y las condiciones de una parte considerable de las instalaciones donde policías y ciudadanos tienen contacto diariamente.

Una reforma que todavía no llega a la mayoría de los destacamentos

El Gobierno ha presentado la reforma policial como un proceso de transformación institucional de gran alcance.

El 24 de julio de 2026, la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, afirmó que se trata de “la transformación más profunda de la Policía Nacional en más de 90 años”.

¿Puede hablarse de transformación policial cuando 9 de cada 10 destacamentos aún no han sido remodelados?

Entre los avances citados mencionó el aumento de la fuerza policial, una mayor presencia de agentes en patrullaje, el nuevo modelo de formación de dos años, cámaras corporales y mecanismos de supervisión.

Estos indicadores reflejan cambios en capacidad, formación y operación. Sin embargo, el levantamiento de CESEDE obliga a mirar otro componente: qué tan profundamente ha cambiado la infraestructura desde la cual la Policía presta sus servicios.

Josefina Reynoso, experta en seguridad ciudadana y directora del Centro de Estudios de Seguridad y Defensa (CESEDE) explica que los destacamentos son el primer punto de contacto con el Estado para miles de ciudadanos.

Allí se reciben denuncias, se atienden conflictos, se realizan procedimientos y se solicitan respuestas ante situaciones que pueden comprometer la seguridad y los derechos de las personas.

Por eso, para Reynoso, la infraestructura no es un asunto meramente estético. Las condiciones físicas de una estación pueden incidir en la atención al ciudadano, la privacidad, el manejo de documentos y evidencias y las condiciones laborales de los propios agentes.

¿Puede hablarse de transformación policial cuando 9 de cada 10 destacamentos aún no han sido remodelados?

El Ministerio de Interior y Policía ha comenzado a incorporar destacamentos a una medición de línea base mediante el SISMAP Seguridad Ciudadana, que contempla variables como infraestructura, atención al ciudadano, cumplimiento de protocolos, bienestar del personal y respeto a los derechos humanos.

La herramienta puede ayudar a identificar las deficiencias. El reto está en lo que ocurre después: que medir se traduzca en intervenir.

Derechos, uso de la fuerza y conducta policial

La infraestructura constituye solo una parte de la transformación pendiente.

El 22 de julio de 2026, el Defensor del Pueblo, Pablo Ulloa, exhortó a los miembros de la Policía Nacional a asumir correctamente el proceso de reforma y aplicar el Manual sobre el Uso de la Fuerza conforme a los principios de legalidad y respeto a los derechos fundamentales.

La institución también anunció acciones de formación sobre derechos fundamentales, actuación policial y uso de la fuerza, así como iniciativas para colocar información visible en los destacamentos sobre los derechos de los ciudadanos durante intervenciones, arrestos y detenciones.

El mensaje coloca el comportamiento policial junto a la infraestructura como parte de una misma discusión: no basta con modernizar la institución si el ciudadano no percibe cambios en el servicio que recibe.

Esa exigencia adquiere mayor peso ante hechos recientes.

El pasado lunes El Día informó sobre la detención de un raso de 23 años, formado bajo el nuevo modelo de reforma policial, por su presunta vinculación con la muerte a tiros de una adolescente de 14 años en Mendoza. El agente fue puesto a disposición del Ministerio Público y el caso permanece bajo investigación.

¿Puede hablarse de transformación policial cuando 9 de cada 10 destacamentos aún no han sido remodelados?

El episodio no permite concluir que el nuevo modelo de formación haya fracasado. Sí plantea, sin embargo, una pregunta sobre la cadena completa de la reforma: formación, supervisión, disciplina y control deben funcionar simultáneamente para que los cambios institucionales produzcan resultados sostenibles.

¿Es un problema de recursos o de gestión?

El exdirector de la Policía Nacional Guillermo Guzmán Fermín también cuestionó el enfoque del proceso. El 28 de julio de 2026, sostuvo que el principal problema de la institución no es financiero, sino de gestión policial, dirección estratégica y planificación preventiva.

Su planteamiento adquiere relevancia frente al 86.2 % de destacamentos sin remodelación registrado por CESEDE.

Si la transformación contempla nuevos modelos de formación, sistemas de evaluación y mayores capacidades operativas, pero la intervención física continúa limitada a una fracción de las estaciones, la ejecución territorial de la reforma queda bajo escrutinio.

La discusión, por tanto, no debería reducirse a cuántos programas se han anunciado o cuántos indicadores han mejorado. También debe responder cuántos destacamentos han cambiado realmente.

Porque, según los hallazgos de la investigación de CESEDE, una reforma policial no se completa en las oficinas centrales ni en los discursos institucionales.

Tiene que hacerse visible donde un ciudadano llega a denunciar un delito, donde una madre busca ayuda o donde un agente comienza su jornada.

Y con 724 destacamentos identificados y menos del 13.8 % remodelado, el dato que permanece sobre la mesa es contundente: el 86.2 % todavía espera por una transformación física.

La pregunta, entonces, sigue abierta: ¿puede hablarse de una transformación profunda de la Policía Nacional cuando nueve de cada 10 destacamentos aún no han sido remodelados?

Sobre el autor

Katherine Espino

Katherine Nicole Espino Cuevas. Periodista, locutora profesional y CMM. Máster en Comunicación Política Avanzada por Next Educación (Madrid). Amante de la escritura bien hecha, las historias con sentido humano y las causas sociales. Creo en la comunicación con propósito, en los valores y en la fe que transforma.