Protestas por apagones  

Parece que la desesperación ha vuelto a la población por los prolongados apagones, no sólo en el Distrito Nacional, sino también en el interior.

Las quejas son generalizadas por el deterioro del sistema energético, ya que hasta quienes disfrutaban del servicio 24 horas sufren de los estragos de las interrupciones.

Las autoridades atribuyen los inconvenientes a la salida de varias plantas de generación.

La gente ha comenzado a lanzarse a las calles para exigir un suministro más eficiente, ya que en muchos sectores apenas se disfruta de la energía por escasas horas al día.

El desplome del sistema ocurre pocas horas después de que el Gobierno, por medio de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, convocó a las empresas interesadas en participar en la licitación para la construcción de dos plantas a carbón y a gas, para aportar 300 megavatios cada una.

Denuncias contra policías

Son comunes las denuncias en canales de televisión y otros medios contra agentes de la Policía y otras instituciones armadas por supuestamente cometer abusos y otras arbitrariedades.

La Jefatura de la Policía debería tener un mecanismo para abrir una investigación ante las quejas y las denuncias para determinar si ciertamente los agentes actúan en protección de la ciudadanía o como parte de bandas de malhechores que siembran el terror. Dentro del plan de depuración de la Policía debe existir un filtro.

En un noticiario de circulación nacional una madre preocupada denunció que una banda integrada por policías (ella los identificó) mató a su hijo de apenas 19 años y que la amenaza para que llore sola su asesinato y no pida justicia.

Este caso, al igual que otros en los que se vinculan a policías, debe ser investigado para indagar si ciertamente los uniformados merecen continuar en la institución o deben ir a la cárcel.

Con sus propias manos

La impotencia de la población ha llegado al extremo de que la gente ya piensa en defenderse por sus propios medios y ajustar cuentas con sus propias manos a los delincuentes.

De ahí que en algunos sectores se han integrado brigadas de vigilancia y otros mecanismos para garantizar la paz perdida.