Protegiendo la verdad

Dionisio Soldevila
Dionisio Soldevila

*Por Dionisio Soldevila

República Dominicana se ha convertido en un país en el que se hace complicado saber qué es verdad y qué es mentira entre las cosas que se reportan en algunos medios de comunicación, principalmente aquellos llamados “modernos”.
El periodismo, sin embargo, tiene una serie de códigos y protocolos que deben mantenerse para ser coherente y respetar el quehacer.

Una de las primeras cosas que aprendí en estos 28 años ejerciendo este negocio es que el “periodista” no es noticia y que si trata de serlo se convierte en otra cosa.

Las tergiversaciones y las manipulaciones que utilizan grupúsculos que se hacen llamar veedores de la sociedad son una muestra muy clara de parte de lo que anda muy mal en la llamada prensa dominicana.

¿Y por qué?
Porque desde hace muchos años, muchos dueños de medios han permitido que personas sin ningún criterio tomen micrófonos y disparen todo tipo de misiles y, en muchos casos, sólo buscando beneficios inmerecidos a través de mecanismos de chantaje.

Ese chantaje se multiplicó con la apertura de redes sociales, portales de Internet y canales de Youtube, dedicados única y exclusivamente para la extorsión.

La mayoría de los dominicanos tenemos una mala costumbre de “dejar eso así” o no “batirlo porque hiede peor”, pero otros han tomado el correcto camino de proteger su reputación y cuidar su buen nombre y han sometido demandadas y querellas que han logrado varias condenas a diferentes difamadores de oficio.

Con el Código Penal aprobado, manteniendo algunas sanciones de cárcel para los que manipulan la verdad, sería bueno ver qué pasará en el ambiente mediático dominicano, algo mucho más que necesario.

Hace cinco años probablemente me habría opuesto radicalmente a cualquier tipo de limitación a la libertad de expresión, más en un país tan complicado como el nuestro, pero el desastre que hemos permitido alcanzar no ha dejado otra opción y ha hecho que muchos cambiemos de opinión.

Con un proceso de elecciones a menos de dos años y de selección de candidatos para los puestos a menos de uno, ya veremos qué tan lejos llegará el asunto.

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El Día

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