Protección al periodista
Hay sectores profesionales que ponen en riesgo su vida cuando hacen su trabajo con apego ético y de compromiso con la verdad.
Dos de los sectores altamente amenazados son los activistas de los derechos humanos y los periodistas.
En diversas ocasiones se ha dicho que donde termina el trabajo de uno empieza el del otro.
A veces, no hay tal seguimiento, y el trabajo de uno y otro se involucran de forma tal que sirve de soporte y sostén a la verticalidad y fortalecimiento de otros derechos, a la defensa de los verdaderos cimientos de la democracia y la justicia, en todos los órdenes.
Muchas veces lo hacen con tanta pasión y compromiso que sus vidas y las de sus familiares terminan comprometidas. En situaciones específicas necesitan una protección especial, otorgada muchas veces por los gobiernos.
En México, tanto los activistas de los derechos humanos como los periodistas están viviendo una situación especial, sometidos a agresiones, presiones y secuestros. Esto impulsó la necesidad de una ley que ya fue firmada por el presidente mexicano, debido al alto nivel de violencia que registra aquel país.
La Ley Para la Protección de Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas constituye un modelo a saludar en la región, tomando en cuenta que es un gran aporte para la libertad de prensa, al tiempo que protege a los periodistas contra cualquier atentado y modalidad de violencia.
Indudablemente que se trata de una normativa que marca un punto fuerte de referencia en el régimen de impunidad que todavía prevalece en muchas partes del mundo.
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