Promesas agrarias 

La producción agrícola tiene una fuerte incidencia en la canasta familiar.

En el pasado una inmensa mayoría de tierras era usada para el cultivo y otra se empleaba en la crianza de animales de pasto.

Vivíamos un pasado de prosperidad y abundancia. Todos los productos agrícolas se podían comprar saludables y a buen precio. Eso varió, y hoy tenemos productos de variada calidad y de precios alarmantes.

No todo es tierra arrasada, según la información que ofrecen las autoridades del Instituto Agrario Dominicano (IAD), que prometieron recientemente la siembra de más de 60 mil tareas de diferentes cultivos agrícolas en los proyectos agrarios de Higüey.

Eso significa que los proyectos favorecidos podrán contar con materiales de siembra y la rehabilitación de los sistemas de riego.

Todo luce bien hasta ahí, pero cuando se trata de agricultura las autoridades deben pensar que los hombres del campo no viven solo de la siembra. Los productos deben llegar a los mercados, deben ser vendidos a precios razonables; y para eso se necesita otro tipo de voluntad, planes de compra y distribución masiva.

De lo contrario, este plan de siembra que anuncia el IAD no le sabrá a nada al pueblo dominicano.