Presidente Xi revive prácticas viejas en China

Presidente Xi

New York.-A fines de septiembre, funcionarios chinos se reunieron en Shijiazhuang, en la provincia de Hebei, para debatir sus deficiencias en sesiones de autocrítica estilo maoísta. Bajo la mirada atenta del presidente Xi Jinping, altos miembros del Partido Comunista confesaron pecados que iban desde la ambición excesiva hasta la indiferencia hacia el pueblo.

“El formalismo, la burocracia, el hedonismo y la extravagancia” constituyen “modalidades de trabajo indeseables”, que son “perjudiciales, de naturaleza persistente y proclives a reincidir”, advirtió Xi al secretario del partido de Hebei y a otros cuadros provinciales reunidos, según un informe de la Agencia de Noticias Xinhua fechado el 25 de septiembre.

“Los miembros y funcionarios del partido deben aprender a mirarse en el espejo, ajustar su atuendo, darse un baño y buscar remedios”.

Xi está promocionando lo que algunos académicos chinos llaman una restauración maoísta desde que la nueva cúpula finalizó la sucesión en el poder en marzo.

En tanto las autoridades reprimen el uso de Internet y adoptan medidas regulatorias contra las empresas farmacéuticas extranjeras y los fabricantes de leche infantil, están resucitando slogans y prácticas del partido utilizados décadas atrás.

La campaña se propone restablecer la disciplina partidaria acabando con todo, desde los banquetes exuberantes hasta los sobornos, incluyendo la práctica de los cuadros de recibir regalos.

Algunas empresas ya están viéndose muy afectadas. Los restaurantes de alta gama, los fabricantes de relojes suizos, y los vendedores del licor fuerte baijiu, todos favoritos de los burócratas, han visto caer sus ventas.

“Ahora nadie se atreve a consumir o usar cosas agradables”, dice un investigador de la policía del tránsito en Dongguan, en la provincia de Guangdong, que pidió no ser nombrado en razón de no estar autorizado a hacer ningún comentario.

La campaña de rectificación de Xi tiene como eje una doctrina maoísta conocida como la “línea de masa”.

Esto significa cuidar que el Partido Comunista de China aprenda del pueblo y permanezca a su lado, o como dijo el propio Mao Zedong, “de las masas a las masas”.

En junio, Xi lanzó una campaña de un año destinada a fortalecer los lazos del partido con la gente común y reprimir el estilo de vida lujoso entre los 85 millones de miembros comunistas.

“Ganar o perder el apoyo de la gente es un problema que afecta la supervivencia o la extinción del Partido Comunista Chino”, dijo Xi en un discurso.

La confianza en el gobierno se ha visto golpeada en tanto surgen más casos de corrupción.

El juicio concluido recientemente contra Bo Xilai, el ex Secretario del Partido de Chongqing sentenciado a prisión perpetua por malversación, abuso de poder y por aceptar coimas valuadas en 20,4 millones de yuanes (3,3 millones de dólares), alimentó el cinismo con respecto al partido.

“China está hoy muy alejada de lo que el Partido Comunista trató de construir en sus primeros 30 años -pero Xi quiere demostrar que el partido es legítimo”, dice Jean-Pierre Cabestan, director de estudios gubernamentales e internacionales en la Universidad Bautista de Hong Kong.

“Por eso está tratando de fortalecer nuevamente la ideología y de reintroducir el Maoísmo en versión más suave”.

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