El presidente egipcio Mohamed Mursi, investido en el cargo hace una semana, decidió ayer por decreto anular la sentencia de la Alta Corte Constitucional que disolvía la Asamblea del Pueblo dominada por los islamistas y le devolvió el poder legislativo asumido por el Ejército.
La decisión del primer presidente islamista y civil de Egipto puede avivar las tensiones con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), que se arrogó en junio el poder legislativo gracias a una decisión judicial denunciada como un golpe institucional.
El decreto también prevé elecciones anticipadas.