Presidente regional catalán pide mediación internacional en la crisis con Madrid

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BARCELONA. – El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, solicitó este lunes una mediación internacional en la crisis entre Madrid y la región, donde amenaza con declarar la independencia de manera unilateral tras el referendo prohibido de este domingo.

«Tiene que haber presencia de un tercero, y tiene que ser internacional para que sea eficaz», declaró ante la prensa Puigdemont, añadiendo que desea un clima político de «distensión».

El líder independentista aseguró que algunas instituciones ya se ofrecieron a jugar ese rol. «Si hay voluntad al otro lado, ya he dicho que candidatos no faltan», insistió.

El domingo, decenas de policías y guardias civiles cerraron diversos centros de votación y requisaron el material electoral del plebiscito prohibido por el Tribunal Constitucional, que Madrid decidió impedir a toda costa.

Para abrirse paso entre la multitud concentrada en los colegios electorales para «protegerlos», actuaron con golpes de porra y escudos antidisturbios, en ocasiones arrastrando a personas mayores o tirando del pelo a manifestantes, según mostraban varios vídeos en redes sociales.

También dispararon pelotas de goma, según testimonios ofrecidos a la AFP. El gobierno catalán exigió «la retirada de todos los efectivos policiales desplazados a Cataluña por estos actos de represión», declaró Puigdemont en una rueda de prensa tras reunir de forma extraordinaria a su gobierno.

El presidente aseguró que 893 personas requirieron asistencia médica tras las cargas policiales. Cuatro fueron hospitalizados y dos están críticos.

Puigdemont explicó que la «administración electoral» trabaja contrarreloj para finalizar el recuento de resultados de la votación. Según las cifras con un 95% escrutado, más de 2,26 millones de personas participaron y más de 2 millones (89,3%) votaron en favor de la independencia.

Por él no apostaron un 7,8% de los votantes pero los partidos de la oposición boicotearon el referéndum al no otorgarle ninguna legitimidad. Cataluña está dividida casi a partes iguales sobre esta cuestión, aunque un 80% de los habitantes de esta región con un 19% del PIB español desea poder opinar sobre la secesión en un referéndum legal.

Los planes del gobierno separatista prevén que el parlamento regional declare la independencia 48 horas después de la publicación de los resultados.

Después, se lanzaría una fase de «transición» para negociar su salida de España con Madrid. La de Cataluña, una región con una lengua y cultura propias, es la más grave crisis política vivida en España desde el golpe militar abortado del 23 de febrero de 1981.

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