SANTO DOMINGO.- República Dominicana enfrenta el desafío de reducir su vulnerabilidad ante fenómenos naturales mientras el sector asegurador busca acercar sus productos a una población que todavía tiene una protección limitada frente a las pérdidas que pueden provocar terremotos, huracanes, inundaciones y otros eventos extremos.
La discusión se produjo durante un encuentro con el Grupo de Comunicaciones Corripio, en el que participaron representantes del sector asegurador y especialistas vinculados a la prevención de desastres.
En el panel “Prevenir es Parte del Futuro” participaron Xiomara Iglesias, de General de Seguros; Yessenia Vásquez, de Seguros MAPFRE, y Manuel Matos, de Corredores de Seguros Matos, quienes abordaron la necesidad de hacer más sencillos y accesibles los productos de seguros para ampliar su alcance. Indicaron que el sector trabaja en propuestas que permitan acercar estas herramientas a más personas.
La apuesta del sector asegurador se produce en un escenario en el que los riesgos naturales pueden convertirse rápidamente en pérdidas económicas para familias, empresas e instituciones, particularmente cuando existen condiciones de vulnerabilidad que aumentan el impacto de un fenómeno.

Esa vulnerabilidad fue abordada también por la directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), Gloria Ceballos, quien señaló que los fenómenos naturales no son por sí mismos los que necesariamente generan los mayores daños, sino las condiciones de vulnerabilidad en las que encuentran a las poblaciones y estructuras.
Ceballos explicó que el país dispone de herramientas tecnológicas y personal para el seguimiento de los fenómenos meteorológicos, pero la prevención requiere que las informaciones y alertas se traduzcan en decisiones y acciones que reduzcan la exposición de la población.
La discusión sobre prevención también alcanza el riesgo sísmico.
El geólogo Osiris de León advirtió que República Dominicana debe acelerar la evaluación de sus edificaciones estratégicas y actualizar las medidas destinadas a reducir los riesgos frente a un terremoto de gran magnitud.
El especialista planteó revisar las estructuras existentes y fortalecer la preparación del país ante una eventual emergencia sísmica.

De León también insistió en la necesidad de prestar especial atención a las edificaciones que concentran grandes cantidades de personas y a aquellas cuya interrupción tendría consecuencias importantes para la respuesta ante una emergencia.
En junio pasado había advertido, junto a otros especialistas, sobre la necesidad de aplicar criterios sismorresistentes y mejorar estructuras antiguas en mayor riesgo.
Prevención y protección financiera
Los planteamientos expuestos durante el encuentro colocaron dos dimensiones frente a frente: reducir los daños antes de que ocurra un desastre y contar con mecanismos financieros para enfrentar las pérdidas cuando este ocurra.
En ese escenario, el sector asegurador considera que simplificar los productos puede facilitar que más personas entiendan qué están contratando y puedan acceder a una cobertura adecuada.
La intención, de acuerdo con lo expuesto por los representantes de las aseguradoras, es que los seguros dejen de percibirse como productos complejos y puedan responder de manera más directa a las necesidades de los ciudadanos.
La prevención, sin embargo, comienza antes de contratar una póliza. La calidad de las construcciones, el ordenamiento territorial, los sistemas de alerta, la preparación de la población y la capacidad de respuesta institucional forman parte de una misma cadena.
Por eso, las advertencias de Ceballos y De León complementan la discusión planteada por Iglesias, Vásquez y Matos: mientras unos llaman a reducir la vulnerabilidad y fortalecer la preparación ante fenómenos naturales, el sector asegurador busca ampliar las herramientas que permitan absorber parte del impacto económico cuando ocurran.
El desafío para República Dominicana es que ambas respuestas avancen de manera paralela: prevenir que un fenómeno natural se convierta en desastre y reducir el golpe económico cuando, pese a la prevención, se produzcan pérdidas.