Prepararnos para lo que viene

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Periodista Luis García

El ritmo ascendente de los contagios y de las defunciones que se vienen registrando a causa del coronavirus Covid 19 en la República Dominicana da motivo para colocarnos en posición de alerta, dado al hecho de que el nivel de letalidad de la infección es uno de los más altos de América Latina.

Conforme a las cifras oficiales aportadas por el Ministerio de Salud Pública hasta el pasado sábado, el número de casos de coronavirus confirmados era de 859 y 39 los fallecidos. Un total de 21 de los decesos ocurridos se han registrado en la provincia Duarte, mientras que de los casos confirmados, 131 se encuentran en aislamiento hospitalario y otros 686 y en el hogar.

Una vez sea contenida la situación, el pueblo dominicano tendrá que prepararse para un futuro inmediato difícil en los ámbitos económico y social, tal y como sucederá en la mayoría de las naciones del mundo, en virtud de que se está ante una pandemia que ha impactado significativamente en la economía global.

Aunque la economía dominicana creció el mes pasado 5.3%, se descarta que eso vuelva a ocurrir en lo que resta de este año, en momento en que el Gobierno ha dispuesto una cuantiosa inversión para compensar a alrededor de 5.2 millones de personas afectadas directamente por la infección.

Los recursos provenientes del turismo y de las remesas, dos renglones vitales de nuestra economía, mermarán considerablemente en los próximos meses; y muchos empleos que se habían formalizado en pequeñas y medianas empresas podrían perderse, debido a que no sobrevivirían ante el impacto de la crisis sanitaria.

La realidad es que el mundo vive una situación sin precedente, hasta los países que se han colocado en los primeros lugares de bienestar social, aplicando efectivas estrategias de prevención de enfermedades y disponía de barreras de control epidemiológico que les protegerían de potenciales amenazas sanitarias, garantizando así la viabilidad de las acciones dirigidas a alcanzar niveles óptimos en la calidad de vida de sus habitantes, han quedado al desnudo. Entre estos figuran Estados Unidos, España e Italia.

El Covid 19 dejará a la sociedad dominicana con marcadas dolencias en lo económico, lo social y lo mental, y por lo tanto, temporalmente verá mermada su capacidad productiva y limitadas las posibilidades de mantener desarrollo sostenible que venía experimentando en las últimas dos décadas.

La pandemia nos ha transformado en la vida, en un abrir y cerrar de ojos, colocándonos ante grandes desafíos a corto y mediano plazo; ahora la salud colectiva amerita de serios compromisos que impliquen la concertación de alianzas público-privadas, que debe ser asumida sin vacilaciones por el sector productivo y las autoridades sanitarias en un mundo global y competitivo.

También tendremos que hacer ajustes en los estilos de vida; vivimos en automático, como robots, máquinas diseñadas para hacer cosas programadas. Muchas personas se dan cuenta en la sala de un hospital del hecho de que el haber llevado esa vida en “automático”, ha sido la causa principal por la que se encuentran recluidas, a la espera de recuperar las condiciones de salud que les permitan continuar su existencia terrenal.

Esa vida rápida y estresante las conduce a desencadenar enfermedades catastróficas de altos costos.

Definitivamente, el Covid 19 nos ha transformado la existencia no sólo en el presente, sino también en el futuro, espacio temporal para el cual debemos prepararnos en procura de afrontarlo exitosamente.

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