Somos todos espectadores y partícipes de la lucha entre desarrollo económico y conservación ambiental.
Aunque parezca inevitable, este antagonismo es equivocado desde su fundamento. Economía y Ecología son conceptos que nacen de la misma raíz: eco, oikos, es la palabra griega para decir hogar.
Ecología, oikos-logos, significa el estudio de la casa, y economía, oikos-nomos, la gestión de la misma.
No podemos gestionar algo que no conocemos, esto lo tenemos todos bien claro, desde las amas de casa hasta los CEO de grandes compañías.
¿Cómo es posible que en la gestión de nuestro hogar común, la Tierra, olvidamos estos principios? Ray Anderson, según la revista Fortune el CEO más verde de los Estados Unidos, dijo: El 97% de la energía y materiales que vienen consumidos en los procesos de producción son desechados.
Crear valor
Hemos creado un sistema industrial que es de facto una máquina productora de desechos.
Debemos aprender a crear valor sin destruir nuestro capital natural y social.
En República Dominicana hoy día es más fácil encontrar iniciativas que se encaminan en esta dirección en un entorno rural que en la ciudad, pero esperamos en un futuro premiar muchos proyectos que apunten a innovar la manera de cómo construimos y manejamos nuestras ciudades.
Este año el premio Atabey quiere resaltar, como en los dos eventos pasados, esfuerzos que logran fomentar la conservación ambiental y el crecimiento económico.
Vida cotidiana
Conservar los recursos ambientales solo en algún oasis aislado sencillamente no funciona.
La conservación debe formar parte natural de la vida cotidiana, debe convertirse también en la manera de producir y hacer negocios.
Doña Esperanza y sus compañeras, quienes gestionan una empresa de ecoturismo en Los Calabazos, saben bien que el entorno natural es su capital de trabajo, y lo cuidan con todas sus fuerzas.
La comunidad de Fondo Grande, que recibe su energía eléctrica gracias a las aguas limpias del río que corre en la loma, sabe que para preservar el agua deben preservar su bosque.
Así es, mientras en el país se protesta por la falta de electricidad, en algunas comunidades de las montañas la energía eléctrica está asegurada 24 horas los 7 días de la semana.
La República Dominicana, a través de las comunidades rurales, es líder mundial en la producción orgánica, tales como cacao, café y banano.
Las propuestas
Revisando el trabajo de los candidatos hemos visto que la hidroeléctrica, el ecoturismo y la producción orgánica son los pilares del desarrollo sostenible rural, permitiendo la conservación y recuperación de los recursos naturales al mismo tiempo que el crecimiento económico.
Esto es imposible sin cohesión social, y de verdad es alentador ver que mientras en las grandes ciudades la alienación es un problema serio, en ámbitos rurales existe mucha colaboración a nivel comunitario e inter-comunitario.
El hecho de que muchos de los premiados vienen de áreas rurales no es una casualidad. Estas comunidades viven en la naturaleza y viven de la naturaleza, son los guardianes ecológicos de los recursos que les dan de vivir.
Ejemplos impactantes
Noticia buena es que les vamos a poder mostrar también unos ejemplos impactantes de grandes empresarios, quienes han adoptado los principios de la sostenibilidad.
Ya que hablamos de oikos logos, el conocimiento de los ecosistemas que nos sustentan, no podemos olvidar la ciencia. Sin las personas que, como la profesora Ana Mercedes Henríquez, dedican su vida a la investigación y a la enseñanza, no podríamos crear herramientas que nos permitan cambiar el rumbo.
Ojala podamos aprender y poner en práctica algunos principios que nos enseñan los premiados de Atabey.
Cuando logremos entender la espléndida eficiencia de los procesos naturales y la increíble improductividad de los actuales procesos de producción humanos, el cambio de rumbo va a ser más fácil.