Prediquemos con el ejemplo
En este devenir del acontecer en nuestra amada República, entre decepciones y no perder las esperanzas, pues mientras exista un ciudadano dispuesto a ejercer la dominicanidad con dignidad y haga suyos los deberes patrios tendremos futuro y de esos aún quedan muchos, quiero referirme a esa institución de origen Divino llamado familia, a propósito de que en nuestro país hemos dedicado el mes de noviembre a este importante componente de la sociedad y que este 20 de noviembre en nuestro país celebramos el Día del Niño¨, ente importante dentro de la misma.
En el momento en que como pareja decidimos conformar una familia y traer hijos al seno del hogar, debemos estar bien conscientes de la responsabilidad que adquirimos frente a Dios, la sociedad y frente a nosotros mismos, pues es en ella donde formamos buenos y malos ciudadanos.
Con dolor nos encontramos frente a la realidad de que la familia esta en franco descalabro y estoy plenamente convencida de que dos factores negativos están incidiendo en el declive que ha experimentado la institución familiar:
La falta de instrucción de nuestros hijos desde temprana edad en los caminos de Dios
El ejemplo de vida que le estamos dando.
Si instruimos a nuestros niños en los caminos Dios traeremos para ellos múltiples beneficios, pues El es un Dios de Orden y sellará su Palabra en sus corazones, dándoles de su sabiduría y dotándolos de dones que les permitirán crecer con valores que se transformarán en actitudes, permitiéndoles vivir una vida plena, rodeada de triunfos frente a los retos que la misma vida les presente.
Existe una clara y evidente inversión de valores que redundan de forma directa en la proliferación de los males que nos agobian y nos mantienen sumidos en el desánimo y en un sentir generalizado de desesperanza, pues ya no vales por lo que eres sino por lo que tienes y en eso tiene una alta cuota de responsabilidad el como nos estamos manejando como familia.
Es necesario que prediquemos con el ejemplo dentro del seno familiar y fuera de ella, de manera que nuestros hijos vean en nosotros el norte a seguir. No podemos decirle que no mientan si cuando nos llaman por teléfono les decimos que digan que no estamos por iniciar con algo sencillo y muy común , pedirles que no maltraten a sus amiguitos, cuando la escena recurrente en nuestro hogar es la falta de respeto entre nosotros mismos, gritándonos unos a otros y en más de uno golpeándonos sin ningún tipo de consideración.
Ataquemos de lleno la intolerancia existente, mostrando dentro y fuera de nuestra familia respeto y consideración hacia nuestros semejantes y los niños crecerán dentro de ese respeto y estaremos forjando hombres y mujeres con esas cualidades. Dialoguemos y escuchemos a nuestros hijos y tendremos dominican@s abiertos al diálogo y dispuestos a conciliar . interactuemos con los amigos de nuestros hijos y podremos insertarnos en los nuevos tiempos y de esta manera comunicarnos y comprenderlos, dándonos cuenta cuando andan con amigos dañinos y evitando así males mayores dediquémosle tiempo con calidad, equilibrandolo invertido a nuestros proyectos y metas.
Es importante que mostremos el carácter necesario frente a circunstancias específicas cuando el caso así lo amerita, sin perder la perspectiva de lo que somos y queremos lograr, un no a tiempo evita males mayores. Seamos transparentes en torno a como hemos incrementado nuestros ingresos y formaremos hombres y mujeres éticos y con objetivos definidos de progreso bajo el desarrollo de un trabajo digno. Nunca olvidemos que se predica con el ejemplo.
Construyamos alrededor de nuestras niñ@sun escenario sano y pleno de momentos especiales que serán la plataforma para que ellos cimenten su propia vida. Solo así contribuiremos a sanear el principal núcleo de la sociedad la familia- y haremos Patria.Trabajemos con amor, ellos son nuestra principal empresa lo demás está en manos de Dios y en lo sembrado.