La semana pasada te invité a preguntarte qué estás entrenando con tus pensamientos, hábitos y decisiones. Esta semana quiero que observes algo más: ¿dónde estás poniendo tu atención? Nuestra atención no es infinita. Y en un día lleno de mensajes, preocupaciones, responsabilidades y pendientes, es fácil terminar atendiendo todo menos aquello que realmente importa.
Practicar el enfoque no significa vivir concentrados todo el tiempo. Significa aprender a elegir, una y otra vez, hacia dónde dirigir nuestra atención. Puedes comenzar observándote sin juzgarte. Durante unos días, registra qué ocupa tu mente, qué interrumpe tus tareas y en qué momentos logras concentrarte mejor.
Después prueba.
Si necesitas aprender algo, experimenta: lee, escucha, escribe, explica con tus propias palabras, practica y vuelve a la información después. La investigación sobre aprendizaje respalda estrategias como la práctica de recuperación y distribuir el aprendizaje en el tiempo.
No todos necesitamos estudiar, trabajar o practicar de la misma manera. Tenemos preferencias y capacidades diferentes, pero eso no significa que tengamos un único “estilo” que determine cómo aprendemos. Descubre qué estrategias funcionan para ti y para aquello que quieres aprender.
Y si no puedes hacerlo sola, pide ayuda.
No se trata de decirte “no puedo concentrarme” ni de castigarte por perder el foco.
Se trata de romper una vieja creencia, probar otra manera y observar qué sucede.
Esta semana pregúntate: ¿Qué merece mi atención hoy y qué puedo hacer para dársela? Enfocarte también es elegirte. Escríbeme y cuéntame en qué quieres enfocarte hoy.