Por una rápida solución
El tiempo de duración de los partidos de béisbol de la Liga Dominicana se viene constituyendo en un verdadero dolor de cabeza.
Lo mismo ocurre con la gran cantidad de errores que se cometen en cada encuentro.
Pero lo peor es el pésimo arbitraje, que cada día se hace más malo.
Este es un espectáculo que maneja decenas de millones de pesos, para que sea deslucido por cosas de esta naturaleza, las cuales deben ser previsibles.
No es posible que los fanáticos tengan que abandonar los estadios en la madrugada, por lo prolongado de los partidos, en especial cuando la inseguridad ciudadana es cada día mayor, y el transporte para los de a pie se hace imposible a esas horas, por lo escaso y caro del servicio.
A los árbitros les falta autoridad en muchos casos, y en otros demuestran falta de conocimiento o de concentración.
El torneo de béisbol es sin duda el principal espectáculo del país, y no puede ser que la gente se aleje por falta de previsión en cuestiones que se vienen produciendo desde hace cierto tiempo.
Si a estos inconvenientes no se les pone coto a la mayor brevedad, es posible que se sigan produciendo problemas.