Por un fondo común
Las Grandes Ligas en su conjunto tienen una gran incidencia económica y social en la República Dominicana.
Social, porque aquí todos los padres, no importa la clase a la que pertenezcan, contrario a décadas anteriores, desean que sus hijos practiquen béisbol para determinar si tienen condiciones para el profesionalismo.
Económica, porque han sido miles los jovencitos dominicanos que han superado un estado de miseria alarmante tras ser firmados. Sin embargo, hay una serie de medidas que se deben implementar para que esa actividad siga ascendiendo entre la niñez y la juventud.
La más importante debe ser la creación, por todos los sectores envueltos en esta actividad, de un fondo común para crear escuelas infantiles y juveniles, debido a que esa función está hoy prácticamente monopolizada por cuatro o cinco dirigentes que manejan ligas como un negocio privado en el Distrito y Santiago.
Si se creara ese fondo, no hay duda de que se estaría en capacidad de incrementar por mucho la cantidad y calidad del béisbol.
En ese proyecto también se debe involucrar a los peloteros ya establecidos en Grandes Ligas, con aportes propios o donaciones, las que pueden obtener en las ciudades donde tienen sede sus equipos. La materialización de ese proyecto es solo cuestión de comenzar… Así de simple.