Por un diálogo transparente

Resulta reconfortante que los presidentes Danilo Medina y Michel Martelly hayan decidido en Venezuela reanudar el diálogo entre los dos gobiernos interrumpido luego de que el gobierno haitiano desconociera, a sólo horas de firmarlo, un pacto en el que ambas partes acordaban priorizar el diálogo para dirimir cualquier diferencia.

Dos naciones ubicadas una al lado de la otra tienen que explorar vías de diálogo sinceras, expeditas, transparentes y sin agendas ocultas.

Pero lo más importante, debe haber buena voluntad entre las partes.

Ojalá que ese diálogo permita abordar de manera responsable temas tan importantes como la migración y el comercio entre las dos naciones.

República Dominicana también debe poner sobre la mesa el Plan Nacional de Regulación, en cuya aplicación el gobierno de Haití tendrá mucha responsabilidad, especialmente en lo relativo a dotar de documentos a sus ciudadanos que quieran acogerse a las facilidades que dará el gobierno dominicano.

Por ejemplo, el decreto emitido por el presidente Danilo Medina indica que los trámites para la regularización estarán libres de impuestos y tasas, sin embargo hasta ahora no se sabe si el gobierno haitiano tendrá ese mismo desprendimiento para otorgar los documentos que ellos deberán emitirles.

También debe establecer mecanismos adecuados, conforme al derecho internacional, para la deportación de los inmigrantes ilegales que no califiquen para permanecer en el país.

Lo relativo al comercio, sería bueno que se pusieran reglas claras para evitar incidentes como el ocurrido cuando Haití impuso la veda a productos dominicanos alegando la falsa presencia en el país de gripe aviar.

El gobierno haitiano, por su parte, debe poner sobre la mesa su agenda de manera transparente.

Enhorabuena que se reanude el diálogo de los dos gobiernos, sobre la base del respeto, la racionalidad y la buena voluntad.

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