Por qué los ciclones se forman en el Caribe occidental y el golfo de México en octubre
- Gloria Ceballos señala que la formación de ciclones en estas zonas es normal durante los últimos meses de la temporada ciclónica porque sus aguas mantienen temperaturas favorables para su desarrollo
Santo Domingo.- La formación de ciclones tropicales en el Caribe occidental y el golfo de México durante los últimos meses de la temporada ciclónica no constituye un comportamiento inusual, sino que se trata de un patrón propio de octubre y noviembre, cuando las temperaturas del mar en esas regiones todavía favorecen el desarrollo de estos fenómenos meteorológicos.
Así lo explicó a El Día este domingo la ingeniera Gloria Ceballos, directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), al referirse a la distribución geográfica de los ciclones tropicales y a las condiciones que han caracterizado la actual temporada del Atlántico.
El caso de Isaías, que se formó como tormenta tropical el 7 de octubre y se fortaleció hasta convertirse en huracán al día siguiente, constituye un ejemplo de ese comportamiento estacional. El sistema se desarrolló en el golfo de México y avanzó hacia la costa norte del golfo, en Estados Unidos.
La especialista indicó que, aunque suele asociarse la formación de huracanes con las ondas tropicales que salen de la costa occidental de África, las zonas donde se desarrollan estos sistemas varían a lo largo de la temporada.
De ahí se desprende que, en octubre y noviembre, el Caribe occidental y el golfo de México adquieren mayor protagonismo como áreas de formación, debido a que las aguas conservan temperaturas favorables para el desarrollo de los ciclones.
Por tanto, la aparición de estos fenómenos en esas regiones no significa necesariamente que esté ocurriendo un cambio en los patrones históricos de formación.
El Niño frena la actividad en el Atlántico
Aunque la formación de Isaías en el golfo de México responde a condiciones favorables en esa región, la temporada ciclónica del Atlántico se ha caracterizado por una actividad inferior a la habitual.

Ceballos atribuyó parte de ese comportamiento a la influencia del fenómeno El Niño, cuya presencia en el océano Pacífico se proyectaba desde el inicio de la temporada, el 1 de junio, por los vientos cortantes que genera y que dificultan la organización y el fortalecimiento de las tormentas tropicales.
Según los datos ofrecidos por la directora del Indomet, mientras en el Pacífico se habían formado 20 ciclones tropicales, en el Atlántico se habían registrado nueve.
La diferencia refleja el comportamiento desigual de ambas cuencas durante el período analizado, aunque sus condiciones atmosféricas y oceánicas responden a dinámicas distintas.
La cizalladura o cortante vertical del viento se produce cuando la velocidad o la dirección del viento cambia entre diferentes alturas de la atmósfera. Cuando es intensa, puede desorganizar las tormentas y dificultar que mantengan la estructura necesaria para desarrollarse.
En el Atlántico, este mecanismo contribuye a explicar por qué la presencia de El Niño suele asociarse con temporadas ciclónicas menos activas.

Ceballos detalló que lo normal es que se formen alrededor de 14 tormentas con nombre durante la temporada ciclónica del Atlántico, mientras que las proyecciones para este año situaban la cifra entre nueve y 13.
Estas previsiones no significan que desaparezca el riesgo de que se forme un huracán intenso ni que República Dominicana quede fuera de peligro.
La cantidad de ciclones que se desarrollan durante una temporada y el impacto que puede tener uno de ellos son aspectos diferentes, ya que un solo sistema puede representar una amenaza importante si su trayectoria lo acerca al territorio dominicano.
Pronóstico
El Indomet señala que en el transcurso de la tarde, el viento predominante del este/sureste, la vaguada en varios niveles de la troposfera y los efectos locales provocarán aguaceros localmente moderados a fuertes, tormentas eléctricas y ráfagas de viento sobre varias zonas del país.
Para este lunes, la vaguada mantendrá condiciones atmosféricas inestables, favorables para el desarrollo de tormentas eléctricas y aguaceros dispersos, que podrían comenzar desde las horas matutinas en la región sureste y extenderse durante el día hacia otras localidades del nordeste, la Cordillera Central, el valle del Cibao y la zona fronteriza.