Pollo y población

En un pasado reciente la alimentación básica de un hogar dominicano consistía en una ración de arroz con habichuela y carne.

La carne, en un primer momento era de res.

Hace varias décadas el pollo pasó, silenciosamente, a sustituir la carne de res; y son cientos los hogares que incluyen, uno que otro día, la carne de pollo dentro de su alimentación.

El producto, en la medida que se hace imprescindible, aumenta de precio.

Hace poco el ministro de Agricultura alegó que el alto precio de la libra de pollo se debe a la especulación, un argumento recurrente en el funcionario ante su impotencia de ofrecer soluciones efectivas a los dominicanos consumidores del rubro.

La impotencia lo lleva a informar sobre medidas combinadas con Pro Consumidor para someter a un control de precio a los especuladores. Una medida innecesaria si hubiera voluntad de solución en la cartera agrícola.

El Ministerio de Agricultura se debate, en estos momentos, ante su impotencia en el alza de precios y la necesidad de un ajuste de su costo para la venta final al consumidor.

En tanto, los productores plantean bajar la producción o desaparecer como sector económico. Ni una cosa ni la otra sería favorable.

La mejor solución sería una fórmula intermedia, que no perjudique a los consumidores, pero que tampoco castigue a los productores. Agricultura, si hay voluntad, tiene la última palabra.