Politizar las protestas
Desde hace un tiempo se viene planteando que las luchas sociales y populares deben estar descontaminadas de la política grosera, vulgar que todo lo contamina, esta posición se ha impulsado desde grupos que supuestamente defienden los mejores intereses del pueblo. Pero si nos detenemos a observar qué ha pasado con las grandes jornadas de luchas que el pueblo y sus organizaciones han librado, nos encontramos que los partidos tradicionales se han aprovechado de esas grandes movilizaciones y han ganado capital político para su causa, mientras el pueblos protagonistas no ha visto resultados tangibles en función de su mejoría, ni inmediata ni mediata.
Cuando se plantea desvincular las protestas de la actividad política, se le hace un excelente trabajo a los partidos que históricamente nos han gobernado, ya que ellos se aprovechan de las luchas sociales y se fortalecen en el periodo electoral siguiente, capitalizan el disgusto del pueblo y obtienen votos. En el pasado tanto el PRD como el PLD se han sido beneficiados, al capitalizar el descontento de la población que no encuentra otra opción que votar por la oposición, con la esperanza de cambiar su precaria situación.
Hoy la consigna debe ser: Politizar las protestas, los promotores de luchas, han recibo chantaje, presión, represión y muertes, mientras otros se llevan los frutos de sus luchas. Politizar las protestas garantizara que en las futuras jornadas electorales los sectores populares y progresistas que la protagonizan, eventualmente puedan ganar capital electoral y constituirse no solo en una fuerza que moviliza al pueblo, sino en una fuerza electoral, que desde el gobierno elimine la inequidad y le devuelva al pueblo la esperanza, que nos han robado.
Hoy la necesidad de lograr armar una unidad amplia que aglutine a todos los sectores de oposición, es la única garantía de sacar del poder a esta corporación llamada PLD. Que esta convencida que el Estado es de ellos, recibidos por sus padres en herencia.
La experiencia de la lucha en contra de la cementera en los Haitises, la lucha por el 4% y la lucha contra la corrupción y la impunidad de finales del 2012, demostró que es urgente politizar las protestas, como única forma de dejar de atajar, para que otro enlace.