Política de ahorro
De tiempo en tiempo escuchamos de boca de los expertos, analistas y consultores la impresionante cantidad de dólares o pesos que se ahorraría el país si se cambiara cierto consumo o se implementaran nuevos parámetros de inversión o la contratación para obras grandes.
En papeles tenemos cuánto se ha gastado el país en el uso de gasolina y gasoil durante el año pasado. La cifra supera los cinco mil millones de dólares para el primer rubro; y de alrededor de dos mil millones de dólares para el segundo.
Sin necesidad de que hagamos una conversión a pesos, tenemos que la economía dominicana, al año, está impulsada por una extraordinaria inversión. La cifra es muy impresionante, de hecho, poder saber cómo y en qué gasta el país tantos recursos nos lleva a la reflexión de qué tipo de país o desarrollo estamos financiando.
El país que tenemos, en términos de gastos, ¿está a la altura de los mismos? ¿O el país que tenemos podría funcionar como funciona con una menor inversión en combustibles?. A dónde llegaríamos con un ahorro significativo o dónde pretendemos llegar gastando la cantidad que gastamos, a sabiendas de que hay problemas muy serios en nuestra economía debido a la cantidad que invierte el sector público y privado en la producción, por ejemplo, de energía eléctrica para un país que se mantiene bajo el permanente azote de los apagones.
El cuadro nos brinda una gran oportunidad de ensayar una verdadera política de ahorro. Si hacemos metas de inversión con los recursos ahorrados podríamos llevar capitales y desarrollo a áreas prioritarias. Acometer soluciones macro, muchas veces implica inversiones grandes. Desarrollar soluciones regionales en el área de la salud, de la educación, de la vivienda y, por qué no, de la energía, podría ser menos costoso. Podríamos empezar, por ejemplo, erradicando los problemas por regiones y dándoles así mejor calidad de vida a los dominicanos.