Política comercial en tiempos turbulentos

Economista Tomás D. Guzmán Hernández
Economista Tomás D. Guzmán Hernández

Todos hemos visto la proliferación de grandes comercios chino en la capital de este país y en otras zonas del país con alta densidad poblacional. Es un fenómeno silencioso, pero de gran penetración comercial. Ellos han salido de la tradicional vía de la Duarte donde estuvieron confinados durante décadas.

A su favor tenemos que decir que siempre se han caracterizado por sus bajos precios, originalidad, diversidad en todos los órdenes, y gran sabor de sus restaurantes y comercios misceláneos. Su cultura ha venido ganando espacio propio, con mucho trabajo a favor de los dominicanos.

La competencia local aduce que sus negocios los afectan de forma considerable, pero vivimos en un mundo de oferta, demanda, mercados, precios, preferencias, gustos variados, oportunidades donde los consumidores satisfacen múltiples variables dado que los chelitos no alcanzan ni para cubrir un 40% del gasto mensual en la canasta básica.

La transición China está arropando el comercio en toda Latinoamérica. Estados Unidos, mantiene una vigilancia de toda manifestación comercial del dragón asiático. El comercio mundial en lo adelante lo acompañarán grandes enigmas en un mundo volátil y multipolar. Después de la Gran Recesión 2008-2009, del COVID-19 de 2020 hasta 2022, de las tres guerras, es decir Ucrania-Rusia, Israel-Gaza, EU e Israel vs Irán el crecimiento del comercio se ha ralentizado y parece haber entrado en otra dimensión.

Tomando en cuenta la política arancelaria de la Gran Nación del Norte todos los datos disponibles apuntan a la contracción fuerte entre los grandes países, dado la protección de zonas de influencia mercantil de cada eje de la triple hélice Estados Unidos, China, Rusia que controla políticas, gobiernos, y que ejercen gran control sobre territorios geográficos cercanos a cada uno. Asistimos, nueva vez a una repartición histórica y lucha por “derecho” del poder hegemónico asistido por el poderío militar y tecnológico de lo que consideran su “espacio estratégico”.

La recuperación después de las guerras presentes, que cambiarán por completo el precio del petróleo, la inflación, los precios, las tasas de crecimientos, los presupuestos anuales, las proyecciones, el empleo, la política, etc. etc. de todas las economías se ralentizará y luego en par de años comenzará a recuperarse, aunque a un ritmo más lento.

Los factores cíclicos y estructurales que han desacelerado el comercio mundial como lo son: una demanda debilitada de hogares, empresas y gobiernos, cadenas de valor complicadas por los aranceles que antes estaban maduras, un comercio que paga aranceles más elevados, todos ellos ponen en juego la estabilidad a escala mundial.

Las turbulencias y fluctuaciones del comercio a partir del 2015 se relacionan con la entrada del gran Dragón asiático, con una nueva trayectoria de crecimiento lento y sostenido, menos dependiente de la inversión y la producción tradicional y más apegada a la productividad tecnológica de su aparato productivo.

La transición China ha afectado a los distintos países de manera sorpresiva, diferente con un agresivo plan de penetración a todas las escalas entre las que sobresalen: la automotriz, las de productos de ingeniería de alta calidad, las automatizaciones agrícolas, los productos tecnológicos dependientes de energía renovables, los ferreteros, los de la construcción de grandes complejos habitacionales, los trenes de altísima generación por su velocidad y alcance, los de las telecomunicaciones con varias líneas de última generación etc. etc.

Las exportaciones chinas ya forman parte esencial de nuestro diario vivir y se mantendrán a través de los años. Los países productores de manufacturas del Asia Oriental han sufrido a través de los años importantes vaivenes con descenso y ascensos en sus volúmenes de exportación, pero a eso es cuestión del pasado. China se alimenta de grandes exportaciones de materias primas al igual que ocurrió en el pasado cuando la matriz era desde la periferia hacia el centro que creaba círculos de dependencia en el mundo con muchos análisis teóricos al respecto.

Las persistentes caídas de los precios de exportación de materias primas o commodities, a través de las últimas décadas afectaron los ingresos de nuestros países, mientras los países exportadores de servicios se beneficiaron de una u otra forma que presagiaban futuras oportunidades.

Los datos preliminares 2025 muestran una expansión continua del crecimiento inter-trimestral del volumen del comercio mundial alrededor de un 4.5% con una tendencia a caer alrededor de 1.9% a 2.6% en este año. Los factores de riesgo más señalados en esa desaceleración con mercancías estables pero una ralentización del sector servicios que se ven afectados por los costos comerciales, las tensiones geopolíticas por el conflicto con el Medio Oriente que afecta el transporte marítimo.

Las fluctuaciones macroeconómicas a corto plazo relacionadas con la transición de China (cuya política exportadora le ha dado grandes resultados) ya que es una economía basada en la inversión y la manufactura a otra que se sustente en el consumo y los servicios internos está afectando el patrón de producción y comercio del Asia oriental y a otras regiones. Estos cambios se han traducido en la manufactura, las materias primas, y el comercio de servicios.

En el ámbito de la producción china, la desaceleración del PIB en 2025 y principios del 2026 ha experimentado un notable descenso situándose en tasas alrededor del 4.5% al 5% interanual. El ritmo más débil en años ya que rondaba el 10%. Esta pérdida notable de su crecimiento se debe a una crisis inmobiliaria persistente, un consumo interno débil, deflación y los retos demográficos.

La contracción de las importaciones chinas afecta a todas las regiones del mundo. Dichas contracciones del valor de sus exportaciones tienden a ser mayor en este primer trimestre que el del año pasado. La reducción del valor de las exportaciones se debe a una caída de los precios y de los volúmenes variando de una región a otras según la composición de sus exportaciones.

A más largo plazo la recuperación del comercio mundial se verá limitada, por un lado, por la desaceleración de la demanda China y por el otro debido al impulso por la reasignación de la producción desde China hacia otras economías que ofrezca costos más bajos.

Es necesario para nosotros, aprovechar mercados un reequilibramiento desde la inversión hacia los productos de exportación de bienes y servicios que impulse las actividades de otros sectores de bienes intermedios que actualmente se encuentran rezagados.

Indudablemente, la desaceleración del crecimiento y el cambio de orientación de China influirá de manera decisiva en las tendencias del comercio mundial. Los cambios en la composición de la demanda probablemente favorezcan a los países exportadores de bienes de consumo y en su momento de bienes intermedios.

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Política

Sobre el autor

Tomás Guzmán Hernández

Economista y contador público, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con maestrías en Administración Pública (PUCMM), Manejo Sostenible del Agua (PUCMM), Contabilidad Tributaria (UASD) y Riesgo de Desastres y Gobernanza ...