Policías adecuados
El secretario de Interior está defendiendo, y a la vez motiva, la aprobación de una partida de 160 millones de dólares contemplada en el proyecto de Presupuesto y Ley de Gasto Público del año que viene. Se trata de un dinero que será usado en la profesionalización policial.
El dinero sería adquirido mediante varios préstamos.
En otras palabras, estamos diciendo que el país tomará una fortuna para profesionalizar a los policías que prestan servicios en esa institución.
Será un dinero para reforzar los operativos de seguridad, para garantizar un clima de mayor confianza en las calles; afirma que tendremos, si se hace la inversión esperada, mejores policías y más equipados para enfrentar el delito y a los delincuentes.
La demanda económica del ministro de Interior sería válida teniendo como argumento lo que predica, pero si vamos a los hechos de la vida real, en la Policía Nacional hay muchos miembros cuestionados, agentes como el arrestado jefe de la División de Antinarcóticos del Comando Cibao Central de la Policía Nacional, un coronel y dos subalternos, involucrados en una presunta transacción de 10 kilos de cocaína, a quienes ocuparon armas de fuego, dinero en efectivo, automóviles, un bote, celulares y una computadora portátil.
En esos hechos se involucra a agentes que todavía no se han profesionalizado, que todavía no reciben los recursos y los entrenamientos necesarios y son capaces de hacer lo que hacen, sin contar con presupuesto, logística y herramientas para su entrenamiento y profesionalización, qué no serían capaces de hacer si les diéramos, sin ningún criterio y sin una concienzuda y racional depuración, los fondos solicitados por el ministro de Interior.
La profesionalización de la Policía Nacional es una carta de mucha validez en manos del ministro de Interior, pero hay que tirar otras cartas antes de que esa llegue a la mesa de juego.
Hay que profesionalizar a los policías justos, a aquellos que se dedican a tiempo completo a sus responsabilidades de respetar la ley e imponer el orden; y para eso, la institución tiene que hacer una depuración profunda y quedarse solo con los policías honestos.